Si hubiera
sólo un marido engañado, habría expulsado a su
mujer la primera mañana, puesto que no conocería ninguna
mujer infiel y sabría que hay por lo menos una (según
les dijo el sultán).
Si hubiera dos maridos engañados, cada uno sabría que
el otro era engañado, y esperaría que éste último
expulsase a su mujer la primera mañana. Como esto no tiene lugar,
cada uno deduce que el otro espera lo mismo, y por tanto que hay dos
mujeres infieles, una de las cuales es la suya. Los dos maridos expulsan
a sus mujeres la segunda mañana..
De la misma manera, si hubiera tres maridos engañados, cada uno
sabría que los otros dos lo son y esperarían que expulsaran
a sus mujeres la segunda mañana. Como eso no tiene lugar, cada
uno deduce que hay una tercera mujer infiel, que no puede ser otra más
que la suya. Los tres maridos expulsan pues a sus mujeres la tercera
mañana.
Y así sucesivamente; los cuarenta maridos expulsan a sus cuarenta
mujeres a los cuarenta días, por la mañana.