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Cuatro colegios tendrán clases especiales para niños superdotados (El Heraldo de Aragon - 6/11/2007)
Los alumnos que destaquen en alguna materia también tendrán atención específica.
P. CIRIA. Zaragoza | Las clases extra ya no son solo para los alumnos que necesitan apoyo porque van mal en los estudios, sino todo lo contrario. El departamento de Educación ha puesto en marcha un proyecto experimental para que los niños que destaquen en una materia o que sean superdotados tengan atención específica y puedan desarrollar al máximo sus capacidades. Cuatro colegios de la capital aragonesa (Eugenio López, La Jota, Parque Goya y Puerta Sancho) han sido los elegidos para iniciar este plan.
Las actividades con los alumnos no comenzarán hasta enero, pero se ha empezado ya con la formación específica del profesorado. "Los centros están trabajando este tema y los docentes asistirán esta semana a unas jornadas en la Universidad de Zaragoza. Allí, se les explicará qué tipo de atención deben tener los niños con altas capacidades", explicó Carmen Martínez Urtasun, directora general de Política educativa. Esta apuntó, además, que a los cuatro colegios que desarrollarán el proyecto se les ha dotado con un profesor más y recursos económicos extra.
Una vez que los docentes adquieran la formación necesaria comenzarán las actividades con los niños. Participarán no solo los alumnos superdotados, sino también los talentosos, es decir, aquellos que destacan por su elevado rendimiento escolar o por su capacidad especial en algún área del currículo.
Todos ellos podrán disfrutar de distintos apoyos que van desde el asesoramiento sobre las actividades extraescolares que pudieran desarrollar en el centro o en el entorno del mismo a la atención y formación con clases personalizadas.
Atención a la diversidad
"Es un paso más en la política de atención a la diversidad. Teníamos programas para los discapacitados, el alumnado inmigrante, los niños que necesitan clases de refuerzo... y ahora sumamos este proyecto", comentó Martínez Urtasun. La directora general argumentó que el objetivo de este plan es desarrollar al máximo las capacidades y las expectativas de aquellos alumnos que destacan por su elevado rendimiento escolar y también, estimular a los estudiantes que podrían manifestar desinterés por sus logros escolares al percibir que no se valoran sus capacidades. Además, servirá para que resulte más sencillo identificar, por parte del profesorado con la ayuda del Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica, a este tipo de alumnos y conocer sus particulares capacidades.
Urtasun apuntó que el programa comenzará en enero de forma experimental, pero que está previsto extenderlo a más centros en próximos cursos. Por su parte, los colegios participantes en el proyecto realizarán una memoria específica de evaluación que contendrá el grado de cumplimiento de los objetivos previstos y una valoración de las actividades desarrolladas.
Educar talentos es la asignatura pendiente
(El Pais - 29/10/2007 )
La educación en España es igualitaria, pero mediocre. El Gobierno quiere ahora promover a los alumnos más brillantes sin renunciar a la igualdad, pero ¿es esto compatible?
La sociedad quiere premios Nobel, científicos, intelectuales
La enseñanza personalizada es dar a cada estudiante lo que necesita
FAES: "Ese sistema igualitario terminará con las élites intelectuales"
"No es traición a la excelencia, es su cumplimento", dice un experto británico
El debate sobre cómo mejorar la calidad de la educación recorre las agendas políticas desde EE UU a Europa, y el Gobierno español se ha propuesto abordarlo en la próxima legislatura. Concentrados hasta ahora en las medidas para asegurar la igualdad de oportunidades para todos, pero conscientes de los mediocres resultados conseguidos en las comparaciones internacionales, el Ministerio de Educación se plantea ahora, a pocas semanas de que se publiquen los resultados del tercer Informe PISA de la OCDE, cómo empujar hacia adelante a esos alumnos más sobresalientes.
La atención a la diversidad que promueve la recién estrenada ley educativa no sólo se refiere a los chicos y chicas con más dificultades, sino a los que sobresalen, asegura Educación. Pero, según los expertos, no existen aún en España medidas concretas más allá de algún proyecto piloto europeo y otros surgidos de iniciativas de los profesores.
Inquietos y enemigos de la rutina, Sofía Pérez y David Matesanz, alumnos de 1º de bachillerato del instituto Antonio López de Getafe (Madrid), son los que su tutor, Ildefonso Maza, ha señalado como brillantes. Como efectivamente son listos, no van a decir que querrían que les pusieran las cosas más difíciles. Se aburren a veces, eso sí lo dicen. "Quizá haría falta que hicieran las clases un poco más lúdicas", dice Sofía. David, programador aficionado y devorador de todo tipo de literatura informática, echa de menos las nuevas tecnologías en las clases.
No son superdotados -aunque tampoco se puede descartar; los expertos dicen que muchos no saben que lo son-, pero parece que lo sacan todo sin gran esfuerzo. Unos, como Sofía, "van solos", pero con otros, como David, "hay que estar más encima para que no se despisten", explica su profesor.
La capacidad intelectual, un contexto familiar favorable... sean cuales sean las razones (la situación socioeconómica suele ser determinante), el hecho es que muchas veces a estos alumnos se les queda corto lo que les ofrecen en clase. "Se pierde talento y, sobre todo, motivación", dice la psicóloga de la Universidad de Sevilla María José Lera.
España está en el vigésimo tercer lugar de 31 países en rendimiento matemático, según el último Informe PISA . Los expertos cuestionan los contenidos de las materias -unos porque proponen una vuelta al pasado endureciendo la teoría y otros dicen que el qué y el cómo se está enseñando no tiene nada que ver con la sociedad actual-, pero la atención a alumnos como Sofía y David está en el centro del debate. Los resultados españoles en PISA "son mediocres en cuanto a excelencia pero notables en cuanto a equidad", admitía un estudio de 2005 del ministerio. La equidad (eliminación de las diferencias causadas por el origen socioeconómico) en estos informes se mide por la menor diferencia entre los resultados de los mejores y de los peores alumnos.
Efectivamente, hasta ahora el acento del Gobierno ha estado en tirar de los que tienen más riesgo de quedarse por el camino. "Pero con eso sólo no basta", admite Alejandro Tiana, secretario general de Educación. También hay que empujar de los que van mejor. La sociedad española, cuya economía ocupa el 8º lugar del mundo, demanda una educación acorde, quiere premios Nobel, quiere más científicos, más intelectuales... Y ese camino empieza en la secundaria.
"Hemos cumplido una serie de objetivos básicos, pero yo creo que el siguiente paso es mejorar nuestros resultados y acercarlos a los de los mejores", añade Tiana. No están dispuestos a renunciar a formar al máximo a todos los alumnos sin dejarse a nadie atrás, pero ¿es posible combinar excelencia y equidad o hay que elegir?
Como casi siempre en educación, la respuesta tiene un enorme calado ideológico. La viceconsejera de Educación de la Comunidad de Madrid, Alicia Delibes, en un documento de 2005 de FAES (fundación del PP) titulado En nombre de la equidad no se puede extender la ignorancia , escribe: "La izquierda ha considerado siempre que la escuela es un instrumento revolucionario para lograr el cambio social. Por eso se empecina en ese sistema igualitario que terminará con las élites intelectuales que todo país necesita y que condenará a la mediocridad a varias generaciones de españoles".
El hoy ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, David Miliband, escribía en 2004, entonces como responsable de Educación: "Pero excelencia y justicia no son contrarios entre los que haya que elegir. Dar a cada chico la oportunidad de ser lo mejor que puede ser, sin importar su talento o su origen, no es una traición a la excelencia, es su cumplimiento".
Entre la creación explícita de élites o la calidad del conjunto; parece que los organismos internacionales se decantan por lo segunda. "No podemos confundir eficiencia con excelencia si por excelencia se entiende que el sistema escolar sea capaz de formar élites y de cuidarlas bien. Un sistema educativo eficiente y equitativo es, a la postre, lo que entendemos como sistema de calidad, capaz de dar respuestas diferentes, también a esos alumnos que van sobrados", asegura el principal asesor de educación del Banco Mundial, Juan Manuel Moreno.
En la práctica, estas mentalidades se traducen en distintos modelos en la secundaria. El estadounidense es "un gran supermercado". "Se ofrece al alumno un amplísimo abanico de programas, desde peluquería a análisis matemático, y todos valen lo mismo para obtener el título. Los que se hacen un programa más académico son los que luego alcanzan la universidad. Depende del alumno y de su familia", explica el experto en educación comparada de la OCDE Francesc Pedró.
Luego está el modelo inglés: "Los alumnos se concentran en dos o tres materias básicas y también eligen el nivel, ordinario o avanzado. De nuevo, toda la responsabilidad recae en el alumno y su familia". El modelo nórdico, con Finlandia a la cabeza, es el de la atención a la diversidad. El profesor no da la clase para la media del grupo, sino que adapta lo que enseña a los que necesita cada alumno. "España busca un modelo al estilo nórdico, pero le falta inversión y formación del profesorado", dice Pedró. Las administraciones finlandesas dedican a Educación el 6,1% del Producto Interior Bruto y las españolas, el 4,8%. Así, mientras la equidad finlandesa ha logrado igualar los resultados hacia arriba, en la parte alta, España lo ha hecho en la parte media-baja.
Y por último está el modelo germánico de países como Alemania, Austria, Suiza o Luxemburgo. Consiste, básicamente, en separar en escuelas distintas a los alumnos a los 10 u 11 años: unos hacia la universidad, otros hacia la FP. Aparte de que los documentos de la UE desaconsejan la segregación temprana, "ésta no ofrece garantías ni de que el grupo de los mejores reciba una educación de calidad ni, desde luego, cabe esperar que eso ocurra en el grupo de los peor considerados. Entre otras cosas, porque en ninguno de los dos supuestos, la homogeneidad se logra", asegura Juan Manuel Escudero, catedrático de Didáctica de la Universidad de Murcia. Pero el hecho es que muchos de estos países (Suiza o Austria) han obtenido mejores resultados en PISA que España.
Pero Finlandia siempre está arriba del todo, no sólo en matemáticas, y su sistema se ha convertido en la prueba de que es posible combinar excelencia y equidad "cuando para un país la educación es una prioridad social y política", asegura Escudero. Este es el modelo que parece perseguir España, pero los programas concretos de atención a la diversidad, de refuerzo o desdobles, suelen siempre dirigidos a los chicos con más dificultades. Las experiencias concretas de educación individualizada escasean, para empezar, porque harían falta más profesores o grupos más reducidos de los que se encuentran hoy en los institutos, por encima casi siempre de la veintena de alumnos.
La psicóloga María José Lera dirige en España el Proyecto Golden 5 promovido por la UE. Consiste en formar a profesores en cinco países europeos y Palestina (incluidos 40 docentes de Sevilla, Murcia y Almería) para mejorar la convivencia en los centros. Uno de los cinco puntos les da herramientas para personalizar la educación, que ellos llaman aprendizaje ajustado.
Ofrecer a la clase distintos tipos de ejercicios, de diferente dificultad, de escritura o lectura, de distintas materias, individual o en grupos, con la ayuda de otros compañeros o del profesor. "Por ejemplo, fomentamos que se organice un programa de actividades para el mes y que el alumno elija". "Todo el mundo elegiría los más fáciles", dice el alumno brillante David Matesanz. Pero si no cuentan para la nota, si son, simplemente, un trabajo de clase, David se lo piensa mejor: "Es verdad, haría unos y, si me van saliendo, haría también los otros", admite.
Miedo al estigma
Entre la desmotivación y el aburrimiento, los alumnos muy por debajo y muy por encima comparten muchos rasgos. También el miedo a que les estigmaticen, lo que puede llegar incluso a que algunos escondan sus capacidades. "No me gusta que me pregunten qué nota he sacado", dice Sofía Pérez. El proyecto Golden 5 propone aquí una solución sencilla: hacer todas las evaluaciones en privado.
También existen otras opciones que profesores inquietos intentan llevar a cabo individualmente o en proyectos dispersos. Como el que tienen en el instituto Miguel Catalán de Coslada (Madrid). "Se trabaja en grupos pequeños dentro del aula. No se divide por niveles y en ellos, los alumnos que van mejor ayudan a los otros, son sus mentores", elogia el profesor de Pedagogía de la Universidad Complutense Rafael Feito. También hay quien propone dejarles, simplemente, espacio: "Estos alumnos pueden ser muy independientes. Hay que darles los instrumentos adecuados, unas mínimas instrucciones, y dejarles el espacio necesario para trabajar", sostiene el asesor del Banco Mundial Juan Manuel Moreno.
A Sofía, todas estas experiencias sobre las distintas velocidades en una clase le suenan bien, pero le parece "muy difícil". "Lo que tendrían que hacer es dar más becas para premiar a los que sacan mejores notas", dice. Esto, para la universidad, sostiene Feito, donde "ya sí que hay que primar la excelencia".
Los expertos universitarios españoles ya propusieron el año pasado que el Estado se encargara de las becas para garantizar que ningún alumno se quede sin estudios por falta de dinero y las comunidades de las que premian a los mejores estudiantes. "No estoy seguro de que la sociedad esté preparada, ya que para que todos los jóvenes vayan a la universidad, a pesar de todo lo que se habla de la sociedad del conocimiento", añade el asesor de la OCDE Francesc Pedró.
| INTELIGENCIA NO CORRESPONDIDA
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Así han acabado 100 superdotados
EL Mundo - Suplementos - Cronica - 28 de Octubre 2007 |
Tener una inteligencia muy por encima de la media no significa dinero ni triunfo social. «Crónica» lo ha comprobado de manera directa siguiendo la pista a un centenar de ellos. Malpagados, muchos acaban haciéndose el tonto |

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PACO REGO |

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DE CAJERA. Soledad, 37 años, es ingeniera industrial y, pese a tener una mente prodigiosa (148 de CI), trabaja de cobradora en un supermercado. / DANIEL JIMÉNEZ |
Perdona el retraso». La mujer del anuncio -chaqueta y falda rosa y zapatos a juego- se disculpa por la ventanilla del coche. Cuesta reconocerla. A primera vista poco se parece a la que sale en el periódico. No va en su contra. Gana en persona. «¿Esto nos llevará mucho tiempo?», pregunta, acelerada, por la entrevista. Aún no hemos recorrido los escasos 500 metros que separan la sede de EL MUNDO del aparcamiento más cercano, y el móvil de Mercedes no para de sonar. Tres mensajes más en el buzón y otras tantas llamadas perdidas.
-¿Buenas noticias?
-No. Hay bastante cara dura. Ya sólo falta que me ofrezcan un party line de telefonista. No son todos. También llama gente seria, que quiere ayudar.
«Superdotada, víctima de mobbing, busca trabajo», reza el anuncio. Media página en un diario nacional. 10.000 euros que le costó. Mercedes Gil García, cuarenta y tantos años, ingeniera superior agrónoma, experta en informática y programación, 23 masters, cuatro idiomas... ¡160 de cociente intelectual! Un prodigio. Y en paro.
Nunca antes un superdotado había dado la cara de esta manera. «Nosotros también tenemos que salir del armario», bromea ella.
No está sola. En Casar de Cáceres, una pequeña localidad situada a 10 kilómetros de la antigua capital extremeña, pocos de sus 4.800 habitantes saben que Soledad, la cajera, que cobra los yogures, el pan o las conservas en un autoservicio, es superdotada. 600 euros de sueldo al mes. Ni siquiera milieurista. Y eso que Soledad Andrada, ingeniera industrial de 37 años, goza de un cerebro brillante (148 de cociente intelectual, CI). Dos puntos más tiene Luis Angel, 33 años, condenado a poner copas en un bar de Barcelona. Es aparejador y apenas saca para llegar a fin de mes. O el conserje de edificio Mario, 44 años, 155 de CI, los mismos que el conductor de taxis madrileño Jesús... Todos ellos mentes prodigiosas con empleos que podría sacar adelante con solvencia hasta el más tonto de la clase.
¿Mala suerte? Ni los superdotados ni nadie se lo cree. ¿La excepción que confirma la regla? Tampoco. El eco de las asociaciones (30 en todo el país), que desde hace décadas claman en el desierto, asoma una realidad preñada de fracasos y depresiones. «Llevamos años oyendo de los problemas de los niños y adolescentes superdotados, de las burlas e incomprensión que padecen en la escuela, pero nadie se pregunta qué ocurre cuando nos hacemos mayores. Unos sufren en el trabajo porque no se adaptan. Otros porque sus jefes no toleran que sean brillantes. Y se queman. Se pierden para siempre», lamenta la presidenta de la Asociación Española para Superdotados y con Talento (www.aest.es), Alicia Rodríguez. Como si aquí estuviéramos sobrados de cerebros.
Mensa -el mayor club de superdotados del mundo, con 1.245 socios en España, 110.000 repartidos por 100 países, entre cuyos miembros figuran Quentin Tarantino, Sharon Stone o el general que condujo la primera guerra del Golfo, Norman Schwarzkopf, todos con un CI superior a 140, cuando el normal está entre 90 y 100- estima en 800.000 el número de españoles superdotados, sumando niños, adolescentes y mayores.
Crónica ha querido escuchar su voz, y ha hecho una encuesta (recuadro en la otra página) entre 100 de ellos en edad de trabajar. Conclusión: se sienten marginados. Y, un hecho objetivo, en gran parte mal pagados. Entre el centenar de lumbreras encontramos hasta un matemático de 35 años, con 160 de CI -sacó la carrera en sólo tres cursos- y que hoy sobrevive con los 1.050 euros que le reporta la venta de seguros de hogar puerta a puerta. Un auxiliar administrativo de 26 años, químico de formación con un CI de 145, cuyo sueldo mensual no sobrepasa los 650 euros netos. O un ingeniero de electrónica, con 10 puntos más de inteligencia, que a sus 33 años cobra 1.080 como analista de sistemas.
La nómina, por baja que sea, no es motivo único por el que muchos superdotados terminan perdiendo la fe en sus extraordinarias capacidades mentales. Su virtud y su cruz. Los hay, como Mercedes, la mujer del anuncio, que se ven forzados al paro. Otros, con la autoestima rota, acaban convirtiéndose en carne de psicoanalista. Marginados. Con las heridas del acoso laboral sin cicatrizar. El 95% de quienes lo sufren cae en la depresión o llega incluso al intento de suicidio.
Mercedes Gil no. Para ella, bregada en el competitivo mundo de la alta empresa, la palabra imposible no existe. O eso pensaba ella. «Hasta que ya no pude aguantar más las vejaciones». Porque pese a disponer de unas cualidades mentales que rozan la genialidad -o tal vez por ellas-, a Mercedes no le resulta fácil encontrar trabajo. Del último, una inmobiliaria cuyo nombre prefiere omitir, tuvo que irse obligada, dejando atrás la amarga experiencia del mobbing.
-¿Envidia, quizás?
-Peor aún. Si demuestras una y otra vez que eres capaz de encontrar soluciones nuevas a los problemas, y además tu cerebro lo hace con rapidez, te crujen. Son muy pocos los que consienten tener a su lado a alguien más inteligente. Empiezan a verte como un peligro serio para sus intereses. El talento no interesa. No vende. De hecho, es un obstáculo importante no sólo para conseguir un empleo sino para mantenerlo.
Fueron las ansias de medrar de algunos, las que convirtieron a la flamante ejecutiva en diana preferida de compañeros y jefes. De buenas a primeras, cuenta Mercedes, nada de lo que ella hiciera estaba bien. «Me vi sola, desplazada... Todo se hacía a mis espaldas. Querían que me sintiera una inútil. Y eso que había logrado, en tiempo récord, multiplicar por cuatro los resultados de la empresa. Fue tanto el acoso a mi alrededor que llegué incluso a desconfiar de empleados que yo tenía por honestos. Temía que alguno fuera a hacerme una mala jugada con las cuentas... Un calvario».
PASAR DESAPERCIBIDO
Javier Achirica, presidente de Mensa en España, lo ha visto en carne ajena. «No conozco a nadie que haya sido contratado por decir que es superdotado. Y sí de varios que han sido rechazados por decirlo». ¿Pudor? ¿Miedo? «Tal vez por precaución», dicta la experiencia del ingeniero de telecomunicaciones Nicolás Lozoya, 33 años y en paro. Y añade: «En el mundo laboral, ser superdotado [él tiene 160 de CI] está mal visto. Eres un raro. Aunque, con el tiempo, aprendes a hacerte el tonto. Es una de las ventajas si eres más inteligente; al contrario, es imposible. De modo que si quieres sobrevivir, pasa desapercibido. Ni se te ocurra pensar, que para eso está el jefe. Haz caso al maestro aunque sea un burro». Y así lo hizo.
Llevaba tres meses en la empresa y, aunque la rutina del trabajo le aburría cada vez más -«pasaba gran parte de mi tiempo abstraído pero a la vez atento a todo lo que ocurría a mi alrededor», otra de las características de los superdotados-, las cosas le iban razonablemente bien a Nicolás. Hasta que descubrió lo que para él eran «puntos débiles» en un proyecto de telecomunicaciones. «Le puse un e-mail a mi jefe explicándole cómo se podría hacer el trabajo de un forma más eficiente. Aquello seguía igual. Insistí y al poco tiempo, sin saber aún hoy los motivos reales, me echaron de la compañía. Por eso digo que en estos casos lo mejor es pasar desapercibido».
Nadie sabe de qué depende que surja un prodigio, un genio o un talento especial. Recetas no faltan. «El cerebro es como una máquina de acuñar monedas. Si echas en ella un metal impuro, obtendrás escoria. Si echas oro, obtendrás moneda de ley». Carmen Sanz ha hecho suyas las palabras del Nobel Ramón y Cajal. Y como madre superdotada que es -tiene 168 de CI- la ex ejecutiva de Telefónica, licenciada en Físicas, ha debido de poner oro en la mente de Ana y Daniel. Como ella, sus dos hijos gozan de un talento superior al de la mayoría.
Aún no había cumplido 10 años, y el pequeño Dani -«vago e introvertido como pocos», recuerda su madre- ya programaba páginas web con soltura igual a la de un experto en internet. Al tiempo que su hermana, seis años mayor, se enfrascaba en la lectura de libros que hablaban de las fuentes de la vida o sobre física cuántica, una de las aficiones preferidas de mamá. ¿Raro? «En absoluto», dice Carmen, fundadora de El mundo del superdotado (www.elmundodelsuperdotado.com), una ONG de ayuda, sobre todo emocional, el talón de Aquiles de las personas con talento. «Se ha comprobado con hijos adoptados y biológicos que los genes influyen un 80% en la inteligencia».
ETERNA PREGUNTA
La historia de los Sanz, clase media acomodada, retrata a la perfección la controversia que neurólogos, sociólogos y psiquiatras vienen manteniendo acerca del origen de las llamadas mentes prodigiosas. ¿Estaban Ana y Daniel predispuestos genéticamente para ser superdotados? ¿Les ha influido el entorno? Para la psicóloga malagueña Marisol Gómez Ruiz, especializada en superdotados, probablemente la verdad no se encuentre en ninguno de los dos extremos.
«Yo diría que la parte biológica y la cultural influyen al 50%, aunque en este caso importa más la calidad del cerebro que la cantidad. De hecho, una persona con un talento superior al de la media tiene, de nacimiento, más conexiones neuronales en su cabeza. Otra cosa es que sea capaz de sacarle partido. El superdotado, por maravillosa que sea la arquitectura de su cerebro, si no la modela con la experiencia personal, puede dejar de serlo en poco tiempo».
Un fracaso que a menudo se incuba en edad temprana. Más de la mitad de los superdotados de la ESO suspenden o sacan notas mediocres, asegura un estudio de la Universidad Complutense de Madrid, y muchos adultos dejan el trabajo porque les aburre o son rechazados por ir por delante de los demás. Y no siempre resulta fácil sobrevivir.
Nicolás tuvo que aprender. «En las primeras empresas yo me comportaba dándolo todo. Hasta que me di cuenta de que la clave para no hundirte está en fijarte en los demás, ver cómo se comportan e intentar ponerte a su misma altura en todos los sentidos. Nunca destacar. De lo contrario, sólo tienes dos opciones: o lo dejas o haces que te despidan. Es nuestra cruz».
La de Mercedes, la mujer de los 23 masters, sigue en pie desde hace dos meses, cuando decidió poner punto y final a su calvario laboral. Ahora camina por otro no menos cruel, el del paro. Aunque no pierde la esperanza. «No soy mejor que nadie, ni peor que nadie. Soy lo que soy», dice. «Superdotada, víctima de mobbing, busca trabajo».
DESDE 600 A 7.000 EUROS AL MES
Entre los 100 superdotados encuestados por Crónica, localizados con la ayuda de asociaciones y familiares, no sólo figuran bomberos, conserjes o enfermeras. Hay también ejecutivos, arquitectos y empresarios. Sin embargo, la mayoría de ellos, con edades entre 19 y 55 años y un CI superior a 140, se sienten infelices y mal pagados. Sólo unos pocos acceden a que se den sus nombres. Trabajan, además, en empleos muy por debajo de sus capacitaciones. Y con sueldos que oscilan, en numerosos casos, entre los 600 y los 2.000 euros mensuales. La media: 1.797 euros, cifra que se obtiene gracias a nóminas que se salen de los salarios habituales y que van desde los 3.000 hasta los 7.500 euros. Esta es una muestra.
· Auxiliar de enfermería / 19 años
Cociente de Inteligencia (CI): 148
Trabajo: Clínica privada
Sueldo: 600 euros / mes
· Informático / 24 años
CI: 155
Trabajo: Consultor
Sueldo: 1.000 euros / mes
· Bombero / 27 años
CI: 148
Trabajo: Bombero
Sueldo: 1.400 euros / mes
· Física / 33 años
CI: 155
Trabajo: Investigadora
Sueldo: 1.300 euros / mes
· Aparejador / 33 años
CI: 140
Trabajo: Camarero
Sueldo: 1.100 euros / mes
· Filóloga / 37 años
CI: 155
Trabajo: Profesora de universidad
Sueldo: 1.500 euros / mes
· Conserje / 40 años
CI: 155
Trabajo: Encargado de edificio
Sueldo: 1.050 euros / mes
· Economista / 26 años
CI: 148
Trabajo: Auxiliar administrativo
Sueldo: 650 euros / mes
· Pedagoga / 48 años
CI: 148
Trabajo: Educadora privada
Sueldo: 1.700 euros / mes
· Ingeniero de electrónica / 31 años
CI: 155
Trabajo: Analista de sistemas
Sueldo: 1.080 euros / mes
· Publicista / 42 años
CI: 148
Trabajo: Director de marketing
Sueldo: 7.500 euros / mes
· Matrona / 40 años
CI: 140
Trabajo: Pluriempleada
Sueldo: 3.100 euros / mes
· Química / 44 años
CI: 135
Trabajo: Agente de seguros
Sueldo: 1.800 euros / mes
· Funcionario / 32 años
CI: 148
Trabajo: Asesor político
Sueldo: 1.950 euros / mes
· Ingeniera industrial / 37 años
CI: 148
Trabajo: Cajera
Sueldo: 600 euros / mes
· Arquitecto / 27 años
CI: 148
Trabajo: Asesora urbanística
Sueldo: 1.500 euros / mes
· Fisioterapeuta / 51 años
CI: 155
Trabajo: Jefe de clínica
Sueldo: 5.000 euros / mes
· Relojero / 51 años
CI: 145
Trabajo: Ambulante
Sueldo: 1.100 euros / mes |
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