Carta de una madre de un niño con altas capacidades

Carta madre Altas Capacidades

Carta de una madre de un niño con Altas Capacidades a la dirección de uno de los mejores colegios de Madrid después de escuchar cómo en la bienvenida al curso se burlaban de los padres que creían tener niños con altas capacidades y superdotados, buscando la carcajada general:

“Estimados director del colegio, director técnico de primaria y orientador escolar. Soy la madre de 3 niños que han estudiado en este colegio. Los dos pequeños siguen estudiando primaria aquí y son muy felices, pero por desgracia, el mayor (de 11 años) y diagnosticado de altas capacidades, está comenzando este mes la educación secundaria en otro centro, en parte por la falta de sensibilidad del colegio hacia su pequeña diferencia.

Ayer asistí a la reunión de inicio de curso de primero y segundo de primaria, y estoy de acuerdo en que formamos parte de un gran colegio del que podemos sentirnos orgullosos. Estoy también de acuerdo en que este legado nos obliga a intentar mejorar el colegio cada día, y por eso me he animado a escribir esta carta. Entiendo que todas las organizaciones deben agradecer la crítica constructiva como única forma de conocer sus debilidades y poder mejorarlas.

Ayer no quise ser la nota discordante en el sentimiento de unión entre colegio y familias que se respiró en la reunión y por eso no intervine al final de la reunión, pero en un momento de la reunión me sentí muy dolida. Me refiero al comentario del orientador sobre que en estos momentos se está abusando fuera del colegio del diagnóstico de altas capacidades, y en concreto me dolió que la respuesta del público, buscada o no, fuera la carcajada general.

Pero lo peor de este comentario es que padres que puedan sospechar que su hijo tiene altas capacidades, por comentarios como este, dejen de llevar a sus hijos a un especialista que les pueda diagnosticar y ayudar (paradójicamente este especialista debería ser precisamente la persona que ayer dijo a 200 familias que cree que se está abusando de este diagnóstico).

La labor de un servicio de orientación es impulsar a que se hagan diagnósticos correctos y de forma precoz (de esta condición y de otras) que permitan que las familias reciban el asesoramiento y que los niños reciban el tratamiento adecuado a sus dificultades, que por otro lado está garantizado por ley y existen recursos públicos de los que mi hijo se ha beneficiado mucho. Si nosotros no hubiéramos buscado fuera del colegio el diagnóstico, no hubiera sido así, ya que, aun con todos los marcadores positivos, el servicio de orientación del colegio no nos informó de que nuestro hijo tuviera ningún problema hasta que aparecieron las complicaciones (dificultades para la integración social, depresión, baja autoestima, frustración) cuando el niño tenía 7 años, 5 años después del inicio de su escolarización en este centro.

En estos años me he hecho una experta en Altas capacidades especialmente porque he leído el material que la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid tiene publicado sobre el tema y disponible de forma gratuita y sin registro en su página web. Me ha ayudado a comprenderlo mi profesión de neuróloga, pero principalmente el convivir con mi hijo y vivir de cerca sus problemas.

Me gustaría aclarar unos conceptos sobre las altas capacidades

– La prevalencia de las altas capacidades en niños en edad escolar se estima en todos los estudios que se han realizado en torno al 3-5%. Siendo así en un colegio con más de 2.000 alumnos, debería haber entre 60 y más de 100 niños con este diagnóstico (entre 3 y 5 niños por curso de 100 alumnos). Si estas cifras no se superan en el colegio, pienso que es totalmente erróneo el comentario vertido ayer por el orientador sobre que se está sobrediagnosticando, al contrario creo que en este colegio hay un importante infradiagnóstico.

– Cuando unos padres decimos que sospechamos que nuestro hijo tiene altas capacidades, a veces sentimos que el que nos escucha entiende que estamos diciendo que el niño es más listo que otros. Por favor, no lo entendáis así, queremos decir que nuestro hijo necesita su ayuda, y que nadie más que el profesorado del colegio puede darle esa ayuda. Se trata de niños pequeños con una alta sensibilidad (también hacia los comentarios de otros niños y profesores) y dificultades para la socialización porque son un poco diferentes, y necesitan que el profesor sea consciente de este problema y arrope al niño. El que el niño no tenga problemas de aprendizaje en matemáticas no implica que haya que olvidarse de él.

– Es urgente que el servicio de orientación, los profesores y la dirección del colegio tengan una mejor formación sobre lo que significa tener altas capacidades y sobre cómo ayudar a estos niños, para que casos como el de mi hijo no se sigan repitiendo año tras año.

– Desde luego desalentar a los padres de forma pública a confirmar este diagnóstico en caso de sospecha no es el camino, ni en esta ni en ninguna otra condición como la dislexia o el TDAH, al contrario debe estudiarse cada caso y dar la oportunidad a cada niño de recibir el mejor tratamiento.

Muchas gracias por su atención.”

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