Si
por parte de los padres, o educadores se detecta pronto
que el niño es superdotado intelectualmente, podrá recibir
la atención y los apoyos a decuados desde el principio para su correcto
desarrollo.
Cuando
no es así, lo que ocurre en la mayoría de los casos, el
niño se empieza a sentir diferente muy pronto. Por
una parte su comportamiento es distinto a lo que están acostumbrados
sus padres o sus educadores, más brillante, más respondón, más rebelde
también, hiperactivo, curioso y a menudo incontrolable.
Por
otra parte el niño también se siente diferente de sus compañeros
de clase, sus intereses suelen ser distintos
y por tanto sus juegos, y sus conversaciones le
convierten pronto en alguien distinto, raro. Alguien que discute
sobre filosofía a los 10 años, o discrepa del papel de la
mujer en la familia cuando tiene 8 años, puede convertirse en raro,
impopular y objeto de burlas por los demás niños.
Y
como todo lo diferente genera rechazo en general,
rechazo por falta de entendimiento mutuo, el niño tiene unos intereses
que sus compañeros no comprenden, y él no comprende los intereses
de sus compañeros que le parecen demasiado infantiles, la tendencia
más general es al aislamiento en la clase, aislamiento interior
al menos porque suele aprender a disimular e intentar pasar desapercibido.
A
ello a veces se une la brillantez escolar,
el que saque muy buenas notas y por lo tanto los profesores lo destaquen
públicamente, lo que genera el rechazo del
empollón. Y como consecuencia que deje
de sacar buenas notas a propósito para no destacar.
O bien al contrario, que
por falta de motivación tenga un rendimiento
mínimo y a la falta de integración con sus compañeros
se una el rechazo de los profesores.
Con
todo ello, sobrevivir en la escuela es cuando menos complicado.
Desarrollarse y crecer con un buen grado de autoestima en un ambiente
en el que el niño se siente incomprendido en general es complicado,
y por ello el apoyo emocional, el cariño y la estabilidad que le
ofrezcan los adultos que le rodean es fundamental.
Si
se detecta temprano que el niño es superdotado y
tanto él como sus padres reciben la orientación adecuada por profesionales
expertos, y si además se cuenta con el apoyo
y la comprensión de los profesores, la
escuela puede ser un lugar estupendo para que el
niño superdotado crezca y disfrute como cualquier otro niño.
Si sospecha que su hijo puede ser Superdotado nuestro primer consejo es asegurarse, averiguar más sobre la superdotación y los niños superdotados matriculándose en nuestro Curso de Superdotación Intelectuall, y en el caso de que las características de su hijo coincidan con las de un niño superdotado pedir una valoración a un Psicólogo para que lleve a cabo el correspondiente diagnóstico.