Históricamente, se pensaba que ser mujer e inteligente no era algo compatible e, incluso, en determinadas épocas se llegó a realizar un plebiscito que planteaba si las mujeres deberían ser consideradas seres humanos o no. «En el año 584 d.C. se llegó a debatir si las mujeres eran seres humanos. Para ello se reunieron 63 clérigos y estuvieron discutiendo durante largo tiempo antes de votar. Votaron 32 sí y 31 no. ¡Las mujeres fueron declaradas humanas por un voto!» (Bowman 1983).
Asimismo, se ha llegado a argumentar que las mujeres nunca han alcanzado los niveles de eminencia de los hombres, sin tener en cuenta que, hasta hace muy poco tiempo, ellas no han tenido la oportunidad de alcanzar dicha eminencia, debido a que su desarrollo profesional estaba limitado casi siempre al ámbito doméstico. «Las mujeres, en general, no aman ni dominan arte alguno, y no poseen genio alguno.» (Lettre a d´Alembert, nota XX. Jean-Jacques Rousseau).
La evidencia científica ha demostrado que la inteligencia se distribuye de igual manera entre hombres y mujeres. Es una característica genética más y, por lo tanto, no deberían existir diferencias entre ambos sexos. Además, las diferencias entre los cerebros de mujeres y hombres han sido debatidas durante mucho tiempo, sin llegar a demostrarse que éstas afecten realmente a la inteligencia.
Es cierto que las mujeres demuestran más habilidad en determinadas áreas del ámbito de las relaciones personales, mientras que los hombres parecen ser más hábiles en otras áreas. Sin emabargo, estas diferencias guardan más relación con la educación recibida durante la infancia y la adolescencia, así como con los roles y expectativas, que con la propia configuración del cerebro.
«Hace mucho tiempo, todo el mundo decía que los hombres eran más listos que las mujeres. A las mujeres no se las enviaba a la escuela. En algunas épocas, las niñas y mujeres que demostraban capacidades inusuales eran temidas como brujas y ejecutadas.» (Silverman, L.K.,1987).
Problemática en la infancia de las mujeres superdotadas

Se estima que las niñas superdotadas o con altas capacidades tienden a ocultarse más durante la infancia y, sobre todo, durante la adolescencia. Se integran mejor en el entorno escolar y presentan comportamientos menos disruptivos que los niños más inteligentes. Como consecuencia de lo ya mencionado, cuando son víctimas de acoso escolar, éste suele ser menos visible que con los chicos, ya que no suelen ser víctimas de agresiones físicas, insultos o acciones que los demás perciban.
El acoso a las chicas de altas capacidades tiene más que ver con los murmullos, las críticas en voz baja, la exclusión y el bloqueo social, las críticas por la ropa o por su aspecto físico… Formas de acoso que no son percibidas por su entorno y que las propias chicas asumen en silencio sin llamar la atención de padres o profesores.
Como se integran mejor en el colegio, acuden menos a las consultas de los psicólogos que podrían identificar sus altas capacidades intelectuales en la infancia, y éstas pasan desapercibidas en el ámbito escolar y familiar. Pero, al igual que cualquier otro tipo de acoso escolar o maltrato psicológico, sentirse rechazada o incluso pensar que no se encaja, sin entender exactamente la razón, afecta gravemente a su autoestima. En este sentido, Kerr y McKay (2014) establecieron que las niñas experimentan una disminución del concepto de su imagen corporal y de la autoestima social en la adolescencia.
En ocasiones, sentirse rechazada puede asociarse a no ser lo suficientemente atractiva o femenina, y suele ser el origen de problemas con la conducta alimentaria en la adolescencia, como la bulimia o la anorexia.
Existe una tendencia de las niñas a disimular sus altas capacidades en el aula, para no llamar la atención de sus compañeros o ser tildadas de empollonas tanto por las chicas como por sus compañeros masculinos, aumenta en la adolescencia, momento en que las niñas con altas capacidades tienden a desaparecer de las estadísticas todavía más. En los institutos, muchas estiman que ser mujer e inteligente no es lo mejor para atraer a sus compañeros masculinos. En una etapa tan importante para el desarrollo emocional y social, es cuando la elección entre «Destacar o Callar» puede suponer tener o no amigos del otro sexo. «Las chicas superdotadas no quieren ser consideradas diferentes de sus amigas y de los compañeros de la misma edad». (Reis, 1998).
Los profesores e incluso los padres, también tienen tendencia a pensar que si los chicos obtienen buenos resultados es por sus altas capacidades y, por el contrario, las chicas los obtienen por sus esfuerzos en los estudios. Por ello, se envían menos chicas a los programas de altas capacidades o de enriquecimiento y los padres se preocupan menos por el reconocimiento de estas altas capacidades en sus hijas.
Como consecuencia de estos factores, apenas solo un 30-35% de los alumnos identificados con altas capacidades son niñas. En nuestra clínica de Psicología especializada en altas capacidades y superdotación, El Mundo del Superdotado, esta proporción se mantiene año tras año, y el desfase no solamente afecta a los niños sino también a los adolescentes y adultos, porque en general, las mujeres valoran mucho menos su propia inteligencia que los hombres. «Lo que impide el desarrollo socio-emocional de los estudiantes superdotados es el desajuste de los entornos» (Gross, 2002).
La elección laboral para las mujeres superdotadas

De esta forma, las mujeres superdotadas llegan al momento de elegir carrera profesional y, siguiendo los estereotipos sociales, y muchas veces los consejos de padres y profesores, tienen más tendencia a elegir carreras relacionadas con el ámbito sanitario, la educación, la justicia, la banca y aquellas profesiones que les permitan la conciliación familiar. Por esa razón, hay menos mujeres en el ámbito de la tecnología y pocas llegan a destacar en el ámbito científico o tecnológico. Como se observa en el Informe OCDE 2020, indicadores del panorama de la educación, los hombres esperan trabajar en las áreas de ciencia e ingeniería muy por encima de las mujeres (hasta 8 puntos porcentuales).
Es por ello que las mujeres superdotadas o con altas capacidades suelen creerse menos inteligentes de lo que realmente son, al contrario que los varones. Coo consecuencia, muchas mujeres consideran tener menos capacidades para destacar en áreas como las matemáticas o en informática, y, en muchos casos, ni tan siquiera lo intentan. Como indica Domínguez Rodríguez, «Aunque hay múltiples formas de ser persona y de ser mujer, puede decirse que, a casi todas, de una u otra forma, su condición femenina y su inteligencia les ha traído, les trae o les puede traer, problemas y para quien sea mujer y superdotada, el riesgo aumenta notablemente.» (Dominguez Rodriguez, P. 2009).
En el ámbito profesional, muchas mujeres renuncian a continuar desarrollando una profesión de éxito cuando se les exigen mayores niveles de responsabilidad y, por lo tanto, de presencia en la empresa a cualquier hora, viajes de trabajo o incluso cambiar de residencia para mejorar dicha posición laboral. La elección entre profesión y familia lleva a muchas mujeres superdotadas o con altas capacidades a renunciar al desarrollo de su profesión para dedicarse a su familia.
El concepto de «éxito» en las mujeres superdotadas

El concepto de éxito personal también es diferente entre los hombres y las mujeres superdotados. Para la mayoría de las mujeres el éxito personal guarda una mayor relación con formar una familia, con esposo e hijos, y en cuidar de los suyos, lo que resta tiempo para desarrollar otros objetivos. Para los hombres el éxito personal tiene una mayor relación con el éxito profesional y con conseguir un nivel económico adecuado para su familia, aunque esto les suponga estar ausentes del ámbito familiar a diario, cuando no durante largas temporadas si el trabajo así lo demanda.
Por otra parte, tampoco es fácil para una mujer con superdotación, o altas capacidades intelectuales, encontrar una pareja a su altura. Es más sencillo para un hombre tener una pareja con un nivel intelectual menor que el suyo, que para una mujer. La educación que recibimos, las tradiciones familiares y los estereotipos sociales pueden llevar a los hombres a sentirse incómodos con una mujer más inteligente, e incluso que pueda alcanzar mayores éxitos profesionales y un mayor nivel económico que ellos mismos.
«En la vida diaria, se espera que las mujeres hagan todas las concesiones, los ajustes, los cambios necesarios en las relaciones cotidianas con dobles raseros y contradicciones. Así, por ejemplo, las relaciones amorosas se constituyen generalmente en pie de desigualdad, donde las mujeres adoptan, a veces, una actitud sumisa con tal de conservar la paz.» (Dominguez Rodriguez, P. 2009).
Según estos condicionamientos sociales, aquellas parejas que están formadas por una mujer superdotada suelen funcionar cuando también cuentan con hombres con altas capacidades intelectuales o superdotación y, como consecuencia, habrá una mayor probabilidad de que sus hijos tengan altas capacidades. Desde hace muchos años, en nuestra clínica comprobamos cómo los niños que cuenta con altas capacidades suelen tener padres superdotados. Los padres no siempre se lo han planteado, sospechan en ocasiones de sí mismos, pero en más del ochenta por ciento de los casos que vemos, hay antecedentes en la familia.
A lo largo de la historia, muchas otras mujeres superdotadas han podido mantener una relación estable disimulando su inteligencia para no dañar la autoestima de su pareja, pero a costa de no ser ellas mismas ni poder demostrar su potencial. Si las mujeres que han asumido ese papel mantienen esta situación, la misma puede llegar a ser fuente de gran frustración y baja autoestima.
El Efecto Matilda
A nivel histórico, las mujeres que sí han conseguido competir con los hombres en el ámbito científico se han encontrado con la falta de reconocimiento de forma sistemática, llegando a ver como sus descubrimientos y aportaciones a la ciencia eran asumidos por sus compañeros varones. Es una situación que se ha repetido tanto a lo largo de la historia que ha llegado tener un nombre propio, el denominado Efecto Matilda.
Para muchas mujeres el Efecto Matilda, y sus consecuencias asociadas, han supuesto la pérdida de Premios Nobel. Auténtica merecedoras del galardón, pero que, por su condición de mujeres, fueron excluidas o, como mucho, reconocidas en último lugar en los artículos científicos. Entre el año 1901 y el 2022, 121 años, el premio ha sido otorgado a 894 hombres, 60 mujeres y 27 organizaciones. Por lo que solo el 6% se ha concedido a mujeres. (Estadísticas Premio Nobel).
Por razones similares, el porcentaje de mujeres en los puestos de decisión de las empresas sigue siendo bajo, a pesar de las políticas de discriminación positiva que se han estado poniendo en marcha en el mundo occidental. Basta con ver una fotografía de las juntas directivas de las confederaciones de empresarios, de las cámaras de comercio, o, incluso, en las reuniones de presidentes nacionales, para comprobar cómo el porcentaje de mujeres en los centros de poder sigue siendo testimonial.
La conciliación para las mujeres superdotadas
En este sentido, el éxito en el mundo profesional tiene para las mujeres superdotadas un doble rasero, porque los fracasos son aceptados como propios, mientras que los éxitos suelen atribuirse a la suerte, no a sus capacidades, lo que ha dado lugar a una abundante literatura sobre el Síndrome de la Impostora.
Al final, cuando se evalúa el nivel de satisfacción con la propia vida en mujeres mayores superdotadas o con altas capacidades, los resultados pueden resultar sorprendentes:
Aquellas mujeres superdotadas que han podido gozar de una vida familiar agradable y, al mismo tiempo, han podido desarrollar una carrera profesional satisfactoria, tienen un nivel de satisfacción con su vida muy alto. Pero, para ello, han podido contar con el apoyo incondicional de sus parejas para poder desarrollar ambos roles, el familiar y el profesional.
Aquellas mujeres que han decidido escoger su carrera profesional y renunciaron a una familia, al final de sus vidas también manifiestan un nivel de satisfacción alto.
Y, por el contrario, las mujeres que no han contado con el apoyo de su pareja y, por atender a su familia, han renunciado a desarrollar una carrera profesional satisfactoria, demuestran un nivel de satisfacción vital menor que las dos anteriores.
De ello se deduce que para una mujer superdotada es muy importante encontrar la pareja adecuada, que no frustre sus aspiraciones profesionales y que le permita compatibilizar familia y trabajo sin tener que renunciar a ninguna de las dos cosas. En resumen, poder conciliar.
Medidas para ayudar a las mujeres superdotadas
Varias autoras (Linda Silverman, 1986, 1993, Pérez, 1995, 1998) han propuesto para padres y profesores algunas medidas que pueden ayudar en el desarrollo educativo y profesional de las mujeres superdotadas:
- Identificarlas como superdotadas en edades tempranas.
- Darles un trato equitativo con sus hermanos varones, sin limitar su expresión y sus actividades por los estereotipos de género habituales.
- Ayudarlas y apoyarlas en cualquier tarea que se propongan o que quieran desarrollar.
- Desarrollar su capacidad crítica y de toma de decisiones.
- Ayudarlas a conocer modelos de mujeres de éxito en los ámbitos científicos y profesionales, y animarlas a desarrollar sus capacidades y a no limitarse a sí mismas por ser unas chicas. ¡Tú también puedes!
Si te ha interesado este artículo te invitamos a saber más en el libro Destacar o Callar. Niñas y Mujeres con altas capacidades (Plataforma Editorial 2023).
Referencias:
- Sanz Chacón, C. Destacar o Callar, Niñas y Mujeres con Altas Capacidades (Plataforma Editorial 2023).
- Sanz Chacon, C. La Maldición de la Inteligencia (Plataforma Editorial 2014).
- Silverman, LK (1986). ¿Qué le pasa a la chica superdotada? En C. J. Maker (Ed.), Defensible.
- Luz Perez, Mujeres superdotadas y Sociedad. Del Burka al síndrome de abeja reina.