Problemas de conducta en las altas capacidades

Además de solicitar una valoración de altas capacidades, una de las razones más habituales por la que acuden los padres a nuestra consulta suele ser pedir ayuda terapéutica con sus hijos para que cesen determinadas conductas disruptivas, tanto en el aula como en casa. Quieren aprender cómo tratar con ellos, cómo educarles, para que cese este comportamiento que afecta en todas las áreas de su vida.

En la infancia es muy frecuente que los niños con altas capacidades presenten conductas disruptivas o desafiantes en el aula: se mueven mucho, molestan a sus compañeros, se rebelan contra las normas y, en casos extremos, pueden llegar a faltar al respeto al profesor o tutor.

Por otro lado, algunos niños con altas capacidades pueden comportarse de forma impecable en el colegio o instituto, hacer sus deberes, mantenerse en silencio cuando se les pide y tener un comportamiento amigable tanto con profesores como con sus compañeros de aula. En estos casos, los problemas suelen comenzar al salir del colegio, ya en casa, lugar en el que cambian y no obedecen, gritan por todo y se niegan a hacer cualquier cosa que sus padres les piden.

Aunque inicialmente puedan parecer conductas aisladas, en ambos casos el comportamiento de estos chicos puede estar reflejando problemas de adaptación en el aula. Las causas pueden ser múltiples y variadas, desde que no se adapten al contenido de las clases, se aburran con las explicaciones y las tareas repetitivas, hasta problemas directos con sus compañeros.

Conductas disruptivas y disincronía afectivo-intelectual

El apoyo familiar y escolar en los problemas de conducta de las altas capacidades

Debido a la disincronía afectivo-intelectual, se puede decir que un niño con ocho años y altas capacidades tiene una edad mental de casi once años. Mientras que en su clase se encuentra rodeado de niños de ocho años y con contenidos propios de esta edad, su desarrollo mental y emocional se corresponde con el de un niño tres años mayor.

De forma errónea, aunque en la mayoría de ocasiones bienintencionada, algunos educadores no comprenden qué son las altas capacidades y pueden llegar a plantear dudas en cuanto a esta disincronía afectivo-intelectual o disincronía emocional. No podemos olvidar que las emociones, al igual que la capacidad de razonamiento y la memoria, también se encuentran en el cerebro, por lo que es lógico pensar que niños con altas capacidades y, por tanto, con un cerebro más desarrollado y rápido podrán tener una mayor intensidad emocional.

Como muchos padres habrán podido comprobar, no debemos olvidar que estos niños son muy capaces de expresar emociones que a menudo superan las expectativas de los que les rodean. Aunque su experiencia no suele estar al mismo nivel que su capacidad emocional, esta carencia puede ser compensada con su excepcional capacidad de aprendizaje.

Si quieres recibir atención psicológica para tu hijo/a, no dudes en contactar con nuestra clínica de psicología especializada en altas capacidades y superdotación con más de 20 años de experiencia.

Durante toda la jornada escolar, estos niños se encuentran en un entorno que no les motiva en absoluto, realizando tareas que para ellos pueden resultar alienantes y que consideran carentes de sentido. En algunos casos su respuesta es la rebelión, con conductas disruptivas en el propio centro. En otros casos lo soportan en silencio, pero al llegar al hogar estallan a la primera de cambio manifestando problemas de control de la ira. Durante toda la jornada escolar se encuentran dentro de una olla a presión y cuando salen de clase, no pueden controlar sus arrebatos emocionales.

Al igual que los bebés manifiestan sus necesidades físicas y emocionales mediante el llanto para llamar la atención de sus padres, en la infancia y adolescencia este llanto se transforma en problemas de conducta y de control a de la ira, a modo de herramienta inconsciente para llamar la atención de sus mayores.

La importancia del apoyo familiar y escolar

Problemas conducta altas capacidades

Cuando un niño de altas capacidades encuentra un vínculo de comprensión y comunicación con sus padres, especialmente tras una evaluación de inteligencia y con el apoyo de un terapeuta especializado en altas capacidades, la dinámica familiar puede transformarse significativamente. En el ámbito escolar, este cambio también se refleja: el niño comienza a percibir un trato diferente, encuentra una mayor comprensión hacia sus dificultades y recibe estímulos intelectuales más adecuados. En el mejor de los casos, se implementan medidas como la aceleración de curso o la flexibilización curricular, lo que le permitirá tener compañeros con los que compartir intereses.

Asimismo, en el domicilio familiar, los padres aprenden a interpretar mejor las señales de su hijo. Le preguntan por sus problemas en el aula y aparecen, en uno de cada dos casos, indicios de problemas con sus compañeros. Sin la terapia adecuada con un especialista en altas capacidades es muy posible que nunca confiesen esta problemática a su familia. Las burlas, insultos, las bromitas o la exclusión de los juegos, son actitudes relacionadas con el acoso escolar que sufren una gran parte de los niños con altas capacidades, quienes a menudo no saben cómo afrontarlos.

La actuación con el colegio, y por parte del colegio, resulta fundamental para garantizar que el niño asista a clases con entusiasmo y pueda disfrutar del aprendizaje, que es la función esencial del sistema educativo. Sin embargo, cuando estas necesidades no se abordan adecuadamente, algunos niños pueden sentirse aburridos (con el siempre presente, manido y mal entendido «portarse bien»), con la consecuencia directa de que su potencial queda reprimido por un entorno escolar que no les permite explorar ni aprender al nivel que su inteligencia demanda. Como hemos comprobado en nuestra consulta de psicología, algunos casos llegan a describir la escuela como una «cárcel», donde se les exige permanecer sentados y comportarse sin recibir estímulos significativos.

Conductas disruptivas en los adolescentes con altas capacidades

Problemas de conducta en los adolescentes de altas capacidades

Si estos problemas no se resuelven en la infancia, pueden agravarse durante la adolescencia tanto en el aula como en el domicilio familiar. Si nuestro chico manifestaba una conducta disruptiva, es posible que sus malos modos se incrementen en el aula, con actitudes despreciativas hacia el profesor, con posturas inadecuadas durante las clases y/o mediante bromas y críticas para ganarse la simpatía de sus compañeros y provocar sus risas. Así se puede sentir un poco más integrado siendo el gracioso de la clase y que incluso algunos le admiren por su inteligencia.

A medida que avanza su trayectoria escolar, es común que estos adolescentes pierdan interés por los estudios debido al aburrimiento y la falta de motivación acumulada desde primaria, pudiendo aparecer casos de miedo al fracaso. Esto puede derivar en un bajo rendimiento académico, lo que afecta aún más su autoestima. En muchos casos, tanto padres como profesores refuerzan involuntariamente esta percepción negativa al centrarse en los fracasos del joven.

Así, el adolescente puede convertirse en la oveja negra del aula o de la familia, incapaz de alcanzar buenos resultados académicos y, en ocasiones, adoptando comportamientos que incluso pueden rozar la conducta antisocial. Más de un paciente adulto me ha dicho que siempre se ha sentido la oveja negra de la familia cuando le evaluamos descubriendo que es superdotado.

En algunos casos extremos, los adolescentes con altas capacidades encuentran refugio en un grupo de amigos, generalmente los rebeldes del sistema, con los que sí se encuentran bien, porque con su inteligencia les aceptan o les utilizan, y pueden terminar desarrollando conductas delictivas. Es preocupante observar cómo algunos jóvenes terminan ingresados en centros especiales sin que nadie haya identificado previamente sus altas capacidades.

En otros casos, los problemas en la escuela se limitan a no obtener buenos resultados escolares, pero en el entorno familiar las relaciones pueden llegar a ser traumáticas. Nuestro adolescente puede no tener reparo alguno en faltar al respeto a sus padres continuamente, culpándoles inconsciente o conscientemente de sus problemas. Además, gracias a su gran inteligencia, las críticas a sus padres pueden ser más dañinas de lo que sería normal en un chico de esta edad. En situaciones más graves, pueden llegar a manifestar violencia física contra familiares o autolesionarse.

Estas dinámicas generan conflictos familiares cada vez más profundos y suelen requerir la intervención de un terapeuta especializado para ser resueltas. Sin embargo, si no se aborda a tiempo y el adolescente se cierra emocionalmente al apoyo exterior, las consecuencias pueden ser devastadoras, llegando al abandono escolar prolongado o a convertirse en una pesadilla para sus padres, sin aceptar ayuda terapéutica.

Dentro de este panorama se encuentran también los diagnósticos erróneos de Trastorno Negativista Desafiante, TDAH y similares. Los chicos no tienen ningún trastorno, o al menos no deberían tenerlo si hubieran recibido la atención educativa que necesitaban desde el principio.

En definitiva, si un niño inteligente comienza a manifestar conducta disruptiva en el aula desde muy pronto, si manifiesta problemas de control de la ira, si en la adolescencia se convierte en un rebelde sin causa, mi recomendación para los padres y/o profesores es acudir a un centro especializado en altas capacidades.

Con la experiencia de los profesionales especialistas en altas capacidades, además de evaluar su inteligencia, se trabajará para poner en marcha el mejor tratamiento para el niño, y poder ayudarle a salir adelante, tanto en sus estudios, como en su autoestima y en sus relaciones personales y familiares.

Además, tanto los padres como el terapeuta tendrán que exigir al centro escolar que el niño reciba la atención educativa que realmente necesita y que se resuelvan los problemas con sus compañeros, evitando cualquier actitud de acoso escolar.

Esto es lo que venimos haciendo en El Mundo del Superdotado, clínica de psicología especializada en altas capacidades y superdotados desde hace más de veinte años.

Llamar Fundación