Actualmente, se habla de Altas Capacidades Intelectuales cuando una persona destaca de forma sobresaliente sobre la media de la población. Este término se encuentra en la legislación española para definir a los niños que, por su alto nivel intelectual, necesitan educación especial. Las altas capacidades no se definen explícitamente, por lo que esto da lugar a diversas interpretaciones en función de las normativas de las diferentes administraciones educativas.
El concepto de alta capacidad ha sufrido una clara evolución, pasando de ser relacionado únicamente con el alto rendimiento académico, para, posteriormente, asociarse a un alto Cociente Intelectual, y, en la actualidad, nos encontramos en el punto en que las altas capacidades se vinculan con el desarrollo del talento.
Después de más de veinte años trabajando con niños y adultos con altas capacidades y superdotados y, tras haber tratado, valorado y entrevistado a más de 5.000 pacientes, se estima que a partir de un cociente intelectual de 120, de manera aproximada, suelen aparecer necesidades educativas especiales, que si no son debidamente atendidas pueden suponer un hándicap, y no una ventaja, en el desarrollo emocional y social.
Por esta razón, cuando hablamos de Altas Capacidades Intelectuales hablamos de un cociente intelectual superior a 120, lo que representa, aproximadamente, el diez por ciento superior de la población. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a los superdotados como aquellos que poseen un Cociente Intelectual igual o superior a 130, lo que supone el dos por ciento superior de la población.
Siguiendo con la polisemia del concepto, se habla de Altas Capacidades intelectuales cuando un alumno destaca de forma sobresaliente en un área determinada, porque posee un talento especial. En nuestras valoraciones nos encontramos frecuentemente con niños con un nivel de comprensión verbal extraordinario, cuando su nivel de razonamiento Lógico o Visoespacial están por encima de la media, pero no son tan elevados.
Nos encontramos con casos similares en niños con un talento excepcional para la música, para el dibujo o para el deporte, tal como indica Howard Gardner en su obra «Teoría de las Inteligencia Múltiples». Es en estos casos cuando se define el concepto de talentos especiales, quienes también necesitarían educación especial en las áreas en las que destacan de forma excepcional.
Cómo detectar a un niño de altas capacidades intelectuales

Es imprescindible comprender que no se debe relacionar únicamente altas capacidades con alto rendimiento, es el error más común que se comete en las instituciones educativas y aboca a muchos niños a no poder desarrollar adecuadamente su verdadero potencial. Hay una serie de rasgos comunes más habituales para detectar a un niño con altas capacidades, tales como una mayor capacidad en el razonamiento lógico, en la velocidad de aprendizaje y una mayor curiosidad.
Estos rasgos comunes pueden estar asociados a otros más variables según el niño: dificultades de atención, hiperactividad, dislexia, problemas de comportamiento en el aula y con sus compañeros, etc. Estos rasgos variables suelen estar asociados al concepto de doble excepcionalidad, ya que se produce la paradoja de contar con alta capacidad intelectual y, al mismo tiempo, con una problemática especial.
Si eres de esos educadores que dice «en mi clase no hay niños con altas capacidades», quizás deberías preguntarte si tu forma de enseñar los está dejando de lado. Cuando dices «primero tengo que ayudar a los que van mal», estás ignorando que estos chicos también necesitan desafíos acordes a lo que pueden dar.
No es difícil imaginar lo frustrante que debe ser para un niño con altas capacidades estar siempre esperando, sin nada que le motive de verdad. Esa situación mantenida en el tiempo es agotadora para alguien que tiene tanta curiosidad por nuevos desafíos. Esta falta de desafíos, de motivación, puede llegar a provocar falta de interés por el estudio y, en definitiva, problemas académicos.
También es importante comprender que las niñas con altas capacidades suelen mostrar una conducta menos disruptiva en el colegio y en su entorno más cercano, es por ello que su detección es bastante más difícil tanto por los profesores, como por sus propios padres, ya que intentan adaptarse lo mejor posible y no destacar.
Características de las altas capacidades

Este colectivo es muy diverso, aunque con frecuencia se dan determinadas características en los niños de altas capacidades que permiten que sus padres se pregunten si tienen un niño diferente.
1. Mejores capacidades cognitivas y de aprendizaje
Son niños que aprenden a leer de forma autónoma, mucho antes de lo normal para su edad, o que demuestran una memoria extraordinaria para lugares o sucesos, o que tienen un lenguaje muy avanzado con un vocabulario impropio de su edad. Pero también nos encontramos con niños que aprenden a leer a la edad normal o que no destacan demasiado porque han aprendido a mimetizarse muy bien con su entorno, llegando, incluso, a parecer más torpes que sus compañeros.
2. Diferentes patrones de comportamiento
Son niños tranquilos, introvertidos, con intereses diversos que les apasionarán durante meses hasta que encuentren otro tema que les resulte más interesante. También pueden ser niños hiperactivos que necesitan cambiar de actividad con frecuencia para no aburrirse y que se convierten en la desesperación de padres y profesores. Muchos padres y profesores podrán observar cómo pierden el interés en cuanto aprenden algo nuevo y demandan nuevas actividades o aprendizajes.
3. Hipersensibilidad
La hipersensibilidad en las altas capacidades es como vivir con el volumen amplificado al máximo, con un sistema sensorial que no solo recibe información, sino que la procesa con mucha intensidad. Pueden detectar tensiones que no han sido verbalizadas, cambios de humor o injusticias que otros pasarían por alto, sin embargo, esta misma capacidad se convierte en su talón de Aquiles, ya que una crítica constructiva puede convertirse en un ataque o un entorno muy ruidoso puede provocar una sobrecarga sensorial incapacitante.
4. Hiperconcentración
Pueden ser niños que muestran una atención extraordinaria cuando algo les interesa, hasta el punto de que, en ocasiones, puedes estar hablándoles mientras realizan una tarea, leyendo un libro o viendo un programa en televisión y, literalmente, son capaces de abstraerse hasta un punto en que no te oyen.
5. Déficit de atención selectivo
Y también pueden ser niños con problemas de atención graves para todo aquello que no les interesa, convirtiéndose en los grandes despistados que no saben cuándo tienen un examen, que olvidan hacer sus deberes, que pierden sus libros o que parecen estar en otro mundo cuando un profesor está explicando algo que no se encuentra entre sus múltiples intereses.
6. Intensidad emocional
Cuando socializan bien, pueden ser muy intensos, abrumando a sus compañeros de juegos, intentando dirigirlos y enfadándose si no les hacen caso. La intensidad emocional es una característica intrínseca de muchos niños con altas capacidades, los cuales experimentan emociones de manera más profunda e intensa que otros niños, lo que se refleja en sus interacciones sociales.
7. Aislamiento social
Si ya han decidido no socializar porque el ambiente es hostil, o porque directamente no les entienden, se aíslan y pueden pasarse horas a solas o leyendo un libro, en lugar de jugar con sus compañeros en el patio o salir con sus amigos en la adolescencia.
8. Características en la edad adulta
8.1. Rasgos de personalidad especiales
Entre los adultos con altas capacidades también encontramos muy frecuentemente características de personalidad especiales, tales como la alta sensibilidad, llegando a la hipersensibilidad en muchos casos. O una gran capacidad de abstracción y una tendencia a ser muy autosuficientes y a preferir el trabajo en solitario en lugar de en equipo.
8.2. Dificultades relacionales
Cuando existen antecedentes de problemas en las relaciones sociales, es muy frecuente que sean muy introvertidos, tímidos incluso, poco dados a las fiestas y reuniones sociales y excesivamente reservados y desconfiados en sus relaciones con los demás. Estos rasgos de personalidad pueden empeorar su rendimiento en el ámbito laboral y, incluso, crearles problemas para desarrollar buenas amistades o en sus relaciones de pareja.
Asimismo, para poder detectar a un niño con altas capacidades es fundamental comprender el concepto de disincronía afectivo-intelectual.
9. Disincronía afectivo-intelectual
El psicólogo infantil especializado en superdotación y altas capacidades, Jean-Charles Terrassier, describió en 1994 que los niños con alta capacidad intelectual suelen experimentar un desarrollo asíncrono, donde su crecimiento intelectual se desarrolla a diferente velocidad que su físico, por lo que sus habilidades sociales y emocionales no se desarrollen al mismo ritmo que las cognitivas.
En determinadas circunstancias, los niños con altas capacidades pueden percibir la realidad con una comprensión y una capacidad más propias de un adulto que de alguien de su edad, pero, al mismo tiempo, se ven incapaces de manejar el perfil emocional que estas situaciones les generan debido a su falta de madurez y experiencia, ya que no cuentan con los mecanismos necesarios para gestionar dichas emociones.
Además de esta disincronía afectivo-intelectual, se han detectado falsos diagnósticos de Síndrome de Asperger en niños con altas capacidades, por presentar una disincronía social que les puede llevar al aislamiento de sus compañeros de clase. Esta disincronía social es uno de los elementos que más deben tener en cuenta los padres de los niños con altas capacidades, ya que las consecuencias de un falso diagnóstico pueden ser devastadoras en estas edades.
También pueden presentar problemas para el aprendizaje, en facetas como la expresión verbal o la escritura, por contar con una mayor capacidad de razonamiento lógico comparado con su capacidad para la expresión verbal, que puede no haberse desarrollado a la misma velocidad. Lo mismo ocurre con su desarrollo motriz con respecto a sus habilidades cognitivas, lo que puede provocar dificultades para aprender a escribir.
A qué edad se pueden detectar las altas capacidades
Una de las preguntas más frecuentes entre nuestros clientes es la edad adecuada para valorar a un niño superdotado o con altas capacidades. Algunos niños de altas capacidades destacan desde muy temprano, ya en la guardería, sus padres saben que tienen un niño diferente y quieren salir de dudas.
En algunos centros escolares se les dice a estos mismos padres que deben ser valorados a partir de los seis años, que antes no es posible o adecuado, esto no es del todo cierto. Los test de inteligencia más habituales permiten valorar la inteligencia general a partir de los tres años, e incluso antes.
Por tanto, para la identificación de las altas capacidades recomendamos esperar como mínimo a los tres años de edad. Antes de esa edad, sólo les puedo recomendar que pidan una cita de orientación en una clínica especialista en superdotación y altas capacidades.
En este sentido, en algunas comunidades autónomas de nuestro país se habla, incluso, de valorar la superdotación y la alta capacidad a partir de los doce años. En este caso particular, no sólo se está cometiendo un grave error, sino que estamos demorando la atención educativa especial hasta la Enseñanza Secundaria. Con ello solo estamos abocando a que estos niños de altas capacidades intelectuales pasen toda su Educación Primaria sin apoyo educativo.
La identificación temprana, a los tres o cuatro años, permite que los padres conozcan mejor las características especiales de sus hijos y, así, poder planificar con tiempo su educación, tanto en lo referente a la búsqueda de centros escolares adecuados, como en las estrategias a desarrollar en el ámbito familiar y extraescolar.
Como simple anécdota, es importante recordar que los padres adoptivos de Steve Jobs, al observar que tenía problemas de adaptación, decidieron cambiarse de domicilio para poder facilitar su educación. (Steve Jobs, La Biografía, Walter Isaacson).
Por otra parte, según la legislación actual los niños de altas capacidades pueden ser flexibilizados o acelerados de curso hasta tres años durante su etapa educativa. Lo ideal sería que estas aceleraciones se produjesen de forma paulatina. Tomemos de base este ejemplo de flexibilización paulatina:
Entrando un año antes en la Enseñanza Primaria, adelantando un año más en los cursos de Tercero a Sexto de Primaria y, por último, un año más en la Enseñanza Secundaria Obligatoria. Esto permitiría que el niño pudiese ir adaptándose a cada cambio sin problemas y, así, terminar tres años antes su enseñanza obligatoria y poder comenzar la etapa universitaria.
Un estudiante de altas capacidades puede ingresar sin problemas con quince o dieciséis años en la universidad, lo máximo que permite nuestra legislación. En otros países ingresan incluso con menos edad.
¿Las altas capacidades son hereditarias?

Las investigaciones realizadas sobre la inteligencia evidencian sin lugar a dudas la gran contribución de la herencia familiar, pero también demuestran el impacto que puede tener el ambiente para su adecuado desarrollo.
La capacidad intelectual es innata y nosotros lo vemos a diario entrevistando a padres de niños de altas capacidades. En la mayoría de los casos existen evidencias contrastadas en la familia, o sospechas muy fundadas. En otros casos la propia historia de los padres les lleva a pensar que pueden tener altas capacidades intelectuales.
Nos visitan padres de niños de todos los ámbitos profesionales, pero también es cierto que lo más frecuente es que sean graduados universitarios, y muy especialmente informáticos, ingenieros, economistas, abogados, médicos, etc. Profesiones que suelen tener una relación muy directa con el ámbito del desarrollo lógico y de la memoria.
Asimismo, nos visitan padres de otras profesiones e, incluso, muchos sin titulación universitaria, pero hablando con ellos vemos muy pronto que existe un historial de abandono temprano de la escuela por no haber recibido la atención que necesitaban en su infancia. En otros casos, no han podido desarrollar la profesión que realmente les hubiera gustado por razones ajenas a su voluntad, no por su falta de capacidad.
La capacidad puede ser innata, pero si no encuentra el caldo de cultivo idóneo es muy frecuente que no se pueda demostrar y, por lo tanto, que quede sin descubrir. Si uno de los mejores deportistas de nuestra época, quien cuenta con una capacidad física extraordinaria, pongamos como ejemplo a Usain Bolt, no hubiese recibido el entrenamiento necesario, podemos estar seguros que nunca hubiese llegado a ser el Lightning Bolt (relámpago Bolt), que le ha llevado a ganar once títulos mundiales y ocho olímpicos.
De igual forma, el talento de Picasso podría haber quedado sin descubrir si su padre no hubiese sido un pintor reconocido en su época, lo que le permitió empezar a jugar con los pinceles desde muy pequeño y desarrollar, a lo largo de los años, el estilo propio que le ha llevado a ser uno de los grandes genios del mundo del arte y de la historia.
Un niño con altas capacidades intelectuales con la educación que necesita y el entorno adecuado para su desarrollo emocional e intelectual puede brillar muy pronto, obtener muy buenos resultados escolares y desarrollar una carrera profesional exitosa. Un niño con altas capacidades sin identificar, sin la atención que necesita, puede comenzar a desmotivarse muy pronto y abandonar de forma temprana sus estudios.
Posteriormente, quizás tendrá que desarrollar un trabajo muy por debajo de su potencial y nunca brillará por su especial inteligencia, salvo quizás en el ámbito privado o con sus propios intereses particulares. La inteligencia es innata, pero para poder desarrollarse necesita un entorno adecuado y si este ambiente es además estimulante, puede llegar a desarrollarse de forma extraordinaria en determinadas áreas.
Es bien conocido el impacto que tiene el desarrollo de determinadas actividades en nuestro cerebro. Sabemos que memorizar mapas urbanos contribuía a desarrollar el área del cerebro encargada de esa función en los taxistas de Londres. Asimismo, conocemos cómo se desarrolla en un violinista o en un pianista el área responsable del movimiento de los dedos de la mano.
Nuestro cerebro es capaz de sustituir el funcionamiento de áreas dañadas en un accidente, con el necesario entrenamiento, llegando a recuperar funciones fundamentales. Esto es conocido como neuroplasticidad y afecta al desarrollo cerebral total.
De esta forma, si tenemos una gran capacidad innata para la lógica y contamos con el entorno adecuado, podremos llegar a convertirnos en especialistas en física, matemáticas, informática, y alcanzar niveles de desarrollo intelectual totalmente imposibles para un cerebro sin nuestra capacidad y sin el entrenamiento adecuado. Pero si ese rasgo innato no se utiliza se convierte en una capacidad durmiente, como un músculo que no se utiliza durante largo tiempo.
Ventajas de las altas capacidades

Disponer de un cerebro más rápido, de una gran capacidad memorística tiene ventajas evidentes. Podemos aprender mucho más rápido, almacenar muchos más conocimientos en nuestro cerebro y relacionarlos de forma más rápida lo que nos puede dar una gran capacidad de innovación. Se puede aprender mucho más y más rápido con mucho menor esfuerzo lo que sin duda es una gran ventaja.
Asimismo, permite comprender mucho más rápidamente a los demás y desarrollar una gran empatía que ayuda en las relaciones sociales personales y en el ámbito laboral. En la mayoría de los casos, a niveles elevados de inteligencia, se asocian niveles elevados de bondad y generosidad, pero en esto también destacan más las personas muy inteligentes que utilizan esa inteligencia para aprovecharse de los demás.
Aquellas que utilizan su gran inteligencia para ayudar y apoyar a los demás no siempre se reconocen como se merecen y se quedan en el anonimato, pero según mi experiencia la mayoría de las personas superdotadas tienen una tendencia natural hacia la bondad. Como dice Howard Gardner “Una mala persona no llega nunca a ser un buen profesional”.
La capacidad de abstracción de una persona con altas capacidades, así como su hiperactividad mental, son ventajas importantes en el ámbito laboral, pues con menor tiempo de dedicación se pueden alcanzar altos niveles de productividad. Si es capaz de dedicarle más horas que la media a un proyecto que le interesa y además es más rápido aprendiendo, leyendo, memorizando y relacionando, es fácil comprender que el rendimiento puede ser mucho mayor y, que en ocasiones, pueda llegar a duplicar o triplicar el rendimiento normal.
Uno de mis pacientes, que fue becario de nuestra Fundación El Mundo del Superdotado en una gran empresa, me comentaba que en su trabajo de toma de datos duplicaba el rendimiento de sus compañeros, porque le bastaba con una mirada al formulario para memorizar los datos que tenía que traspasar a la pantalla del ordenador y esto llamaba la atención a sus superiores. No se esforzaba más ni lo hacía de forma voluntaria, simplemente en él era natural porque tenía un nivel intelectual y una memoria visual extraordinarios.
También he observado muy frecuentemente un sentido del humor muy especial entre mis pacientes y amigos con altas capacidades, sentido del humor que a veces no es bien entendido por otras personas, pero que siempre está presente.
Posibles problemas en las altas capacidades

- Excesiva confianza en sí mismos: La excesiva confianza en sí mismo puede llevar a un chico con altas capacidades a no esforzarse lo mínimo en los exámenes y así fracasar una y otra vez, en la Educación Secundaria, en Bachillerato o en la Universidad, hasta el punto de tener que abandonar sus estudios. La excesiva confianza en sí mismo y la falta de capacidad de esfuerzo desarrollada durante muchos años de no tener que estudiar para seguir el ritmo de la clase. El fracaso escolar es uno de los grandes peligros de las altas capacidades y de hecho es el problema más frecuente que llega a nuestra consulta: adolescentes con fracaso escolar en la ESO, Bachillerato o estancados en los primeros cursos en la Universidad.
- Dispersión y falta de concentración: Es ya conocido el caso de Elon Musk, famoso por sus grandes ideas para transformar el mundo, desarrollando diferentes iniciativas al mismo tiempo y sin centrarse realmente en ninguna arriesgándose con ello al fracaso empresarial. Otro ejemplo es Steve Jobs demasiado interesado en un montón de proyectos personales diversos para terminar sus estudios con éxito y abandonando la universidad para ponerlos en marcha, y posteriormente llevando a Apple a un punto en el que sus propios compañeros de proyecto tomaron la decisión de despedirle ante el temor de que la llevase a la ruina.
- Rechazo y bullying: El peligro más claro, y sobre el que siempre informamos a los padres de los niños con altas capacidades, es el rechazo en la escuela por parte de sus compañeros, rechazo que puede convertirse en exclusión social, bloqueo social y manipulación social con el consiguiente daño psicológico, pero que en muchas ocasiones llega al hostigamiento, a las amenazas y a agresiones físicas y psicológicas. Entre los casos que vemos cada año el acoso escolar es el tercer problema por orden de frecuencia, después de la ansiedad y depresión. Según algunos estudios realizados uno de cada dos niños con alta capacidad puede sufrir acoso escolar en algún momento de su vida.
- Baja autoestima: Este mismo rechazo puede derivar muy fácilmente en baja autoestima y como consecuencia en ansiedad, fobia social, fobia al centro escolar y depresión. Entre nuestros pacientes más del 80% presenta estos problemas, los que agravan sus dificultades con los estudios.
- Aislamiento social: El aislamiento social suele ser una consecuencia del propio rechazo de los demás, en la infancia, en la adolescencia o en la edad adulta. Baja autoestima unida a falta de habilidades sociales, que no han podido desarrollarse adecuadamente al crecer en un entorno hostil, dan forma a la mayoría de los problemas de las personas que nos visitan en nuestro centro, y por ello son el principal foco de la terapia que realizamos tanto con niños como con adultos, el Método Darwin.
- Acoso laboral o mobbing: Y en el ámbito laboral se presentan otros peligros a tener en cuenta, entre ellos la envidia y como consecuencia el posible mobbing laboral. No todos los compañeros aceptan un rendimiento muy superior, ni todos los jefes aceptan tener un subordinado con una capacidad intelectual muy superior a la suya. Esto puede derivar en casos graves de mobbing laboral que también terminan afectando a la autoestima de las personas con altas capacidades, produciendo graves problemas de falta de bienestar psicológico. Estos casos también son muy frecuentes entre nuestros pacientes en El Mundo del Superdotado.
Cómo actuar siendo padre de un niño con altas capacidades

Lo primero que aconsejamos a los padres es que se informen y que se formen sobre las características especiales y las necesidades especiales de sus hijos. Si un niño con altas capacidades recibe la educación que necesita y dispone de un entorno adecuado, no tiene por qué desarrollar ningún problema psicológico y puede ser una persona realizada y con éxito, tanto en el mundo laboral como en su vida personal.
De hecho, cuando evaluamos a niños pequeños y estos se preocupan por su educación, y cuenta con un equipo docente que les ha ayudado, a los pocos años, sus padres nos escriben diciéndonos lo bien que se encuentran sus hijos y cómo agradecen que se les haya orientado a tiempo.
Los padres deben estar atentos a la educación de sus hijos en el centro escolar, solicitando la flexibilización o aceleración de curso cuando sea posible, además de las adaptaciones curriculares necesarias. Pueden dar a sus hijos otras oportunidades de aprendizaje de acuerdo con sus intereses personales y, sobre todo, ofrecerles el entorno adecuado para que puedan tener un desarrollo emocional equilibrado, bien con el apoyo de profesionales especializados o bien encontrando centros escolares que les permitan ese desarrollo global como personas, sin riesgos de acoso escolar o maltrato psicológico por sus pares o por sus profesores.
En España, por el momento, no existen centros especializados en niños superdotados o de altas capacidades, pero ya contamos con centros escolares que se preocupan por este colectivo y están empezando a desarrollar programas específicos, tanto para su desarrollo educativo, como para facilitar y fortalecer su desarrollo emocional.
También deben afrontar las altas capacidades de su hijo diciéndoselo, haciéndole entender por qué es diferente, y comentándolo en su entorno. Cuando más padres sean capaces de comentar que su hijo tiene altas capacidades en su entorno de amigos, en el centro escolar, más alumnos se identificarán y se podrán disponer de más recursos para su atención.
Cómo actuar siendo profesor de alumnos con altas capacidades

Muchos profesores y orientadores siguen creyendo que los niños de altas capacidades son aquellos que tienen un expediente curricular impecable, lo que solo es cierto en algunas ocasiones, ya que pasan por alto a otros niños con talentos extraordinarios cuyo rendimiento es bajo por otras razones.
Las necesidades educativas de un niño con altas capacidades no pueden quedar sin atender. Estos niños necesitan aceleración de curso, enriquecimiento curricular, con el establecimiento de Aulas Abiertas de Altas Capacidades Intelectuales (a la cual puedan acudir semanalmente los niños de altas capacidades del centro para realizar actividades de enriquecimiento curricular), clases especiales en las que puedan estar con compañeros como ellos, y sobre todo y como resumen, educación en la diferencia.
La principal responsabilidad de un profesor es ser capaz de detectar a estos niños para poner el marcha el proceso oficial de identificación y, a partir de ahí, que se tomen las medidas educativas necesarias, por ello el profesor debe estar adecuadamente formado.
A continuación, os adjuntamos la carta de una madre de un niño con Altas Capacidades por la relevancia y significación que tiene la misma y porque muchos padres se habrán encontrado en la misma situación. Esta carta la envía esta madre del niño de altas capacidades a la dirección de uno de los mejores colegios de Madrid después de escuchar cómo en la bienvenida al curso se burlaban de los padres que creían tener niños de altas capacidades y superdotados, buscando la carcajada general:
Carta de una madre de un niño con altas capacidades

“Estimados director del colegio, director técnico de primaria y orientador escolar. Soy la madre de 3 niños que han estudiado en este colegio. Los dos pequeños siguen estudiando primaria aquí y son muy felices, pero por desgracia, el mayor (de 11 años) y diagnosticado de altas capacidades, está comenzando este mes la educación secundaria en otro centro, en parte por la falta de sensibilidad del colegio hacia su pequeña diferencia.
Ayer asistí a la reunión de inicio de curso de primero y segundo de primaria, y estoy de acuerdo en que formamos parte de un gran colegio del que podemos sentirnos orgullosos. Estoy también de acuerdo en que este legado nos obliga a intentar mejorar el colegio cada día, y por eso me he animado a escribir esta carta. Entiendo que todas las organizaciones deben agradecer la crítica constructiva como única forma de conocer sus debilidades y poder mejorarlas.
Ayer no quise ser la nota discordante en el sentimiento de unión entre colegio y familias que se respiró en la reunión y por eso no intervine al final de la reunión, pero en un momento de la reunión me sentí muy dolida. Me refiero al comentario del orientador sobre que en estos momentos se está abusando fuera del colegio del diagnóstico de altas capacidades, y en concreto me dolió que la respuesta del público, buscada o no, fuera la carcajada general.
Pero lo peor que este tipo de comentarios conlleva es que los padres que puedan sospechar que sus hijos poseen altas capacidades, dejen de llevarles a un especialista que les pueda diagnosticar y ayudar. Paradójicamente este especialista debería ser precisamente la persona que ayer dijo a 200 familias que cree que se está abusando de este diagnóstico.
La labor de un servicio de orientación es impulsar a que se hagan diagnósticos correctos y de forma precoz (de esta condición y de otras) que permitan que las familias reciban el asesoramiento y que los niños reciban el tratamiento adecuado a sus dificultades, que por otro lado está garantizado por ley y existen recursos públicos de los que mi hijo se ha beneficiado mucho.
Si nosotros no hubiéramos buscado fuera del colegio el diagnóstico, no hubiera sido así, ya que, aún con todos los marcadores positivos, el servicio de orientación del colegio no nos informó de que nuestro hijo tuviera ningún problema hasta que aparecieron las complicaciones (dificultades para la integración social, depresión, baja autoestima, frustración) cuando el niño tenía 7 años, 5 años después del inicio de su escolarización en este centro.
En estos años me he hecho una experta en Altas capacidades especialmente porque he leído el material que la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid tiene publicado sobre el tema y disponible de forma gratuita y sin registro en su página web. Me ha ayudado a comprenderlo mi profesión de neuróloga, pero principalmente el convivir con mi hijo y vivir de cerca sus problemas.
Me gustaría aclarar unos conceptos sobre las altas capacidades
– La prevalencia de las altas capacidades en niños en edad escolar se estima en todos los estudios que se han realizado en torno al 3-5%. Siendo así en un colegio con más de 2.000 alumnos, debería haber entre 60 y más de 100 niños con este diagnóstico (entre 3 y 5 niños por curso de 100 alumnos).
Si estas cifras no se superan en el colegio, pienso que es totalmente erróneo el comentario vertido ayer por el orientador sobre que se está sobrediagnosticando, al contrario creo que en este colegio hay un importante infradiagnóstico.
– Cuando unos padres decimos que sospechamos que nuestro hijo tiene altas capacidades, a veces sentimos que el que nos escucha entiende que estamos diciendo que el niño es más listo que otros. Por favor, no lo entendáis así, queremos decir que nuestro hijo necesita su ayuda, y que nadie más que el profesorado del colegio puede darle esa ayuda.
– Se trata de niños pequeños con una alta sensibilidad (también hacia los comentarios de otros niños y profesores) y dificultades para la socialización porque son un poco diferentes, y necesitan que el profesor sea consciente de este problema y arrope al niño. El que el niño no tenga problemas de aprendizaje en matemáticas no implica que haya que olvidarse de él.
– Es urgente que el servicio de orientación, los profesores y la dirección del colegio tengan una mejor formación sobre lo que significa tener altas capacidades y sobre cómo ayudar a estos niños, para que casos como el de mi hijo no se sigan repitiendo año tras año.
– Desde luego desalentar a los padres de forma pública a confirmar este diagnóstico en caso de sospecha no es el camino, ni en esta ni en ninguna otra condición como la dislexia o el TDAH, al contrario debe estudiarse cada caso y dar la oportunidad a cada niño de recibir el mejor tratamiento.
Muchas gracias por su atención.”