TDAH y altas capacidades intelectuales

Una de las características de personalidad más frecuentes entre las personas superdotadas o con altas capacidades es su gran capacidad de abstracción. Desde hace tiempo, utilizo con mis pacientes un símil gráfico para entender esta capacidad y lo que supone: estamos en el teatro y nuestra atención se encuentra totalmente centrada en el escenario, en el desarrollo de la acción y en todos los detalles que la rodean, pero solo en el escenario. El resto de nuestro campo de visión está en la oscuridad para poder concentrarnos mejor.

Algo similar ocurre con nuestra capacidad de atención en el día a día. Si algo nos interesa especialmente nos concentramos mucho más en ello. De hecho, los estudios sobre la percepción humana nos indican que percibimos mucho mejor aquello que realmente nos interesa, lo que en psicología se llama atención selectiva o focalizada.

Lamentablemente, el diagnóstico de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) se ha convertido en un comodín para los colegios de nuestro país, con el resultado de que en los últimos años se ha llegado a diagnosticar con este trastorno a entre 5 y 7 de cada 100 alumnos; un fenómeno que poco a poco se va extendiendo a jóvenes y adultos.

TDAH y Doble Excepcionalidad

Doble excepcionalidad y altas capacidades

La complejidad de este sobrediagnóstico se acentúa significativamente en el caso de los niños con altas capacidades, quienes en ocasiones pueden presentar una doble excepcionalidad mal entendida. J. Gallagher acuñó el término twice exceptional o Doble Excepcionalidad (2e) en los años 80 como una condición en la que una persona podía tener simultáneamente altas capacidades intelectuales y algún tipo de trastorno, un concepto que buscaba categorizar a niños que manifiestasen tanto un talento excepcional como algún tipo de dificultad.

En este sentido, la situación del alumnado de altas capacidades se ve agravada por el hecho de que una proporción considerable de estos niños -estimada en un 10% de la población escolar según el Informe Nacional de los Superdotados y las Altas Capacidades en España- continúa sin ser identificada, privándoles así de la atención especializada que requieren para desarrollar plenamente su potencial cognitivo y emocional.

La evidencia empírica con la que contamos en el campo de la psicología educativa ha puesto de manifiesto que el alumnado de altas capacidades se caracteriza por una velocidad de aprendizaje significativamente superior a la de sus compañeros. Una mayor capacidad intelectual que conlleva que, una vez terminan sus tareas -materias que dominan con años de antelación-, se enfrenten a períodos de inactividad forzada, durante los cuales la repetición de ejercicios elementales, como operaciones aritméticas básicas, puede desencadenar estados de tedio profundo o de desinterés. Las consecuencias parecen obvias para la mayoría de padres de estos niños, las conductas disruptivas no tardan en aparecer en el aula como una manifestación de la falta de estimulación intelectual adecuada a su nivel de desarrollo cognitivo.

Este fenómeno tiende a intensificarse a medida que los niños con altas capacidades avanzan de curso, dado que la brecha entre su alta capacidad y el ritmo de las clases para el alumno promedio se amplía considerablemente, generando una discrepancia entre sus necesidades de aprendizaje y las experiencias educativas que se les ofrecen. Esta discrepancia suele generar mecanismos compensatorios que les permiten sobrellevar el tedio que padecen (ya sea ponerse a jugar, correr o directamente a hablar con los compañeros), pero que suelen chocar frontalmente con la disciplina del aula.

Estas conductas suelen ser interpretadas erróneamente por los docentes como indicadores de una posible hiperactividad, y es en este momento cuando los profesores suelen acudir a los padres para explicarles que su hijo puede ser hiperactivo. Algo que puede desembocar en un diagnóstico erróneo de TDAH, cuando lo que realmente habría sido necesario es la identificación de esas altas capacidades, la aceleración o flexibilización de curso o, al menos, la adaptación curricular a las características de estos niños con altas capacidades.

Si quieres recibir atención psicológica para tu hijo/a, no dudes en contactar con nuestra clínica de psicología especializada en altas capacidades y superdotación con más de 20 años de experiencia.

Algo similar ocurre con la otra componente del TDAH, el Trastorno por Déficit de Atención. Ante la exposición continuada a estímulos pedagógicos repetitivos y monótonos, el niño con altas capacidades tiende a desvincularse de su entorno educativo, dirigiendo su atención hacia elementos externos o hacia su propio mundo interno de fantasía e imaginación. Estas distracciones pueden ser malinterpretadas por los profesores, en ocasiones de manera precipitada y sin considerar el contexto pedagógico, como evidencias inequívocas de un déficit de atención, cuando en realidad podrían tratarse simplemente de respuestas adaptativas ante un entorno que no les estimula a nivel cognitivo.

Ambos diagnósticos erróneos se pueden detectar fácilmente en una consulta de psicología especializada en altas capacidades. Un niño que es capaz de estar concentrado durante más de una hora resolviendo tareas que le interesan, no puede padecer un trastorno e hiperactividad ni de déficit de atención, pero para comprenderlo se tiene que prestar atención a sus otras características.

Ello no impide que exista comorbilidad, y que pueda darse el trastorno en niños con altas capacidades, pero nuestra experiencia nos indica que un niño con altas capacidades es muy rápido pensando, su cerebro funciona a mayor velocidad y su mente es hiperactiva porque necesita estímulos constantes. Cuando algo les interesa de verdad, consiguen concentrarse y no presentan ningún comportamiento hiperactivo ni de problemas de atención.

A esto se une la facilidad para realizar un diagnóstico erróneo utilizando herramientas simples, como es el caso de algunos cuestionarios ampliamente utilizados, que buscan características que cumplen la mayoría de los niños con altas capacidades. Por ello, es imprescindible que los psicólogos, neurólogos y psiquiatras a los que son derivados realicen un diagnóstico serio, utilizando las herramientas, de las que todos los profesionales disponemos, para descartar o confirmar un diagnóstico.

Criterios para identificar el Déficit de Atención

Déficit de atención y altas capacidades

Veamos con más detenimiento los criterios para diagnosticar ambos trastornos.

Para la Falta de Atención se considera que debe cumplir 6 de los siguientes criterios (hasta los 17 años, después sería suficiente con 5 de ellos).

  • Frecuentemente, presenta déficit de atención selectiva, manifestando imprecisiones frecuentes en tareas académicas, laborales o cotidianas por omisión de detalles relevantes.
  • Habitualmente, muestra dificultades significativas para mantener la atención sostenida durante actividades estructuradas o de ocio, incluyendo contextos académicos y conversacionales.
  • Muestra con facilidad conductas de desconexión aparente durante la comunicación directa, sugiriendo un procesamiento atencional deficiente, incluso en ausencia de distractores ambientales.
  • Con frecuencia no sigue las instrucciones y abandona prematuramente sus responsabilidades, iniciando tareas sin capacidad para completarlas adecuadamente.
  • Es habitual que tenga problemas con la organización, la secuenciación de tareas, la gestión de pertenencias (lo pierde todo) y el cumplimiento de plazos.
  • Manifiesta con facilidad conductas de evitación o resistencia ante actividades que requieren esfuerzo cognitivo prolongado, especialmente aquellas con alta demanda de concentración (deberes, informes, formularios o lectura de textos extensos).
  • Es habitual que extravíe objetos necesarios para las tareas académicas o laborales (gafas, teléfono móvil, documentos, material escolar, llaves, etc.).
  • Presenta una elevada distractibilidad ante estímulos ambientales externos. En adolescentes mayores y adultos, también por pensamientos no relacionados.
  • Habitualmente olvida actividades rutinarias, tales como hacer tareas, realizar recados, devolver llamadas, pagar facturas o acudir a citas.

Si realizamos un análisis de los criterios que implican Déficit de Atención observamos que los parámetros que se utilizan son absolutamente típicos en los niños con altas capacidades. Los niños con altas capacidades en general muestran gran capacidad de abstracción, lo que supone que pueden estar, como se suele decir coloquialmente, en su propia nube , sumergidos en sus pensamientos, durante cualquier otra actividad, sin enterarse de lo que sucede a su alrededor.

«Desde siempre es conocido el tópico del genio despistado, el personaje que al estar siempre pensando en sus problemas matemáticos, físicos o cualquier otra materia que esté investigando, puede estar cenando en una mesa y no enterarse de la conversación, ponerse calcetines de diferente color, olvidarse de comer, no saludar a conocidos y familiares por la calle y, en los casos más extremos, hasta despistarse y perderse en la ciudad sumergido en sus elucubraciones.» (Sanz Chacón, Carmen. La Maldición de la Inteligencia 2014).

Ahora imaginemos a un chico con altas capacidades en una clase monótona en la que el profesor está explicando nuevamente lo mismo de la semana pasada. Nuestro chico desconectará, no conseguirá prestar atención mientras se le está hablando y se olvidará continuamente de realizar los trabajos (o no se molestará en hacerlos por falta de interés).

Esta es la clave para distinguirlos. Si cuando el niño está interesado en un juego que le gusta, explorando algo que le interesa o viendo un programa de televisión que le encanta, es capaz de prestar toda la atención necesaria, no se trata de un niño con un Trastorno de Falta de Atención, se trata de un niño con falta de interés, que cuando se aburre desconecta y se sumerge en su propio mundo. Ante la duda, siempre se debe acudir a un profesional que pueda utilizar las herramientas diagnósticas adecuadas.

Criterios para identificar la Hiperactividad-Impulsividad

Hiperactividad y altas capacidades

Analicemos ahora los criterios de la Hiperactividad-Impulsividad con más detalle (como en el caso anterior, deben cumplir seis o más criterios. A partir de los 17 años, deberán cumplir 5 o más criterios).

Hiperactividad

  • Es habitual que presente inquietud psicomotora manifestada por movimientos repetitivos de extremidades o, lo que comúnmente se conoce como se retuerce en el asiento.
  • Con frecuencia exhibe dificultad para mantenerse sentado en contextos que lo requieren, levantándose en momentos inadecuados (en clase o en la oficina).
  • Se mueve mucho en situaciones donde este tipo de conducta resulta inadecuada (en niños), expresado como hiperactividad o inquietud interna en adolescentes y adultos.
  • Es habitual que muestre cierta incapacidad para involucrarse en actividades lúdicas o recreativas que requieran cierta tranquilidad.
  • Despliega un patrón conductual caracterizado por el movimiento constante (por ejemplo, se siente incómodo estando quieto durante un tiempo prolongado).
  • A menudo habla en exceso.

Impulsividad

  • Es habitual que dé respuestas inesperadas o de manera prematura antes de que finalice la pregunta (por ejemplo, acaba las frases o no respeta los turnos de palabra).
  • Con frecuencia manifiesta una impaciencia notable en situaciones que requieren respetar los turnos de palabra.
  • Muestra conductas intrusivas recurrentes en contextos sociales, interrumpiendo actividades grupales o utilizando pertenencias ajenas sin autorización previa.

Nuevamente todos los supuestos síntomas son típicos de los niños con altas capacidades. Un mayor desarrollo cerebral y una mayor capacidad cognitiva de los chicos con altas capacidad les convierte en hiperactivos mentales. Su cerebro siempre está funcionando. Es común escuchar lo de el molinete que nunca para, siempre generando nuevas ideas y pensamientos a una velocidad mucho mayor que la media.

«En la actualidad, uno de los diagnósticos diferenciales más frecuentes que es necesario realizar es el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad. Este tema es mucho más marcado en los niños superdotados, ya que su conducta muy intensa y con gran curiosidad, a menudo exacerbadas por la falta de motivación en clase, pueden simular un TDAH y ser sumamente exasperantes para los maestros, las maestras y para los propios padres. Por otra parte, un TDAH verdadero no es incompatible con elevada capacidad.» (Robinson y Olszewski-Kubilius).

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La atención selectiva o focalizada

Atención selectiva o focalizada
La explicación científica de este suceso utiliza como modelo un filtro de los estímulos que nos llegan, imprescindible porque nuestro cerebro tiene una capacidad limitada, de forma que aquellos estímulos que no nos interesan son o bien eliminados o bien atenuados, según las diferentes teorías, antes de pasar a nuestra conciencia.

Como ejemplos del día a día, podemos pensar en cómo vemos muchos más coches de una determinada marca cuando estamos pensando en comprar uno nuevo y, justamente, estamos interesados en un modelo de esa marca. O cómo vemos muchas más mujeres embarazadas o con bebés cuando estamos embarazadas. De la misma forma, si somos niños, veremos muchos más niños por la calle y si somos jóvenes veremos más jóvenes. Nuestra percepción está dirigida hacia aquello que nos preocupa en cada momento de nuestra vida consiguiendo que prestemos más interés a aquellos sucesos de la vida cotidiana que guardan una mayor relación con nuestros objetivos personales y que, en parte, obviemos otros sucesos de menor relevancia.

Volviendo al ejemplo del teatro, cuanta mayor atención prestemos al escenario, será más probable que no nos demos cuenta de lo que ocurre a nuestro alrededor, lo que guarda una relación directa con el despiste en las conductas de muchos niños con altas capacidades.

Sobrediagnóstico y medicación

Sobrediagnóstico y medicación en las altas capacidades

Los profesores suelen estar bien informados sobre las características del TDAH porque las farmacéuticas se encargan de realizar una importante difusión en los centros escolares y, así, estos profesionales de la educación reconocen a un niño con Déficit de Atención (TDA) asociándolo a un niño despistado, distraído, desorganizado y disperso. También puede ser torpe o lento y manifestar problemas de concentración y de planificación.

Pero el comportamiento de los niños con altas capacidades intelectuales debe comprenderse desde una perspectiva integradora que contemple tanto las características inherentes a su desarrollo cognitivo acelerado, como aquellas propias de la edad en la que se encuentran. Estos menores, además de poseer una velocidad de procesamiento cognitivo significativamente superior a la media, continúan siendo niños con todas las características propias de la infancia, pero potenciadas por sus altas capacidades.

Si en cualquier niño normal es esperable observar ciertos niveles de inquietud psicomotriz, expresividad verbal y cuestionamiento de normas establecidas -manifestaciones que fluctúan en intensidad según el momento evolutivo-, resulta comprensible que en los niños con altas capacidades estas mismas características puedan presentarse con mayor intensidad, no como expresión de una patología subyacente, sino como consecuencia natural de una mente que procesa información a mayor velocidad y requiere niveles superiores de estimulación cognitiva.

La medicación para controlar comportamientos en niños con altas capacidades, sin un diagnóstico claro, representa una intervención inadecuada que, aunque facilite su manejo en entornos educativos estandarizados, puede dañar seriamente su creatividad y construir una identidad basada en la patologización de sus características excepcionales. En lugar de medicarles para evitar comportamientos que incomodan al sistema educativo, deberían implementarse adaptaciones pedagógicas que respondan a sus necesidades específicas, ofreciéndoles entornos estimulantes que canalicen su potencial y eviten que se perciban como el niño que siempre da problemas.

«¿Están nuestras escuelas preparadas para los niños diferentes? O resolvemos los problemas con los chicos diferentes de la forma más sencilla, medicándoles en lugar de investigar cuál es el verdadero origen de su diferencia, y qué necesitan. Nos preguntamos si hoy, el pequeño Einstein en nuestras escuelas no estaría siendo medicado como un niño con TDAH para solucionar los problemas que le provocaban su aburrimiento y su necesidad de aprender más.» (Sanz Chacón, Carmen. La Maldición de la Inteligencia 2014).

No podemos saber cuántos niños diagnosticados con TDAH realmente son niños con altas capacidades intelectuales, pero sí estamos convencidos de que una parte importante de ese 5-7% de niños medicados son realmente niños con altas capacidades que no tienen ningún trastorno, solo necesitan ser identificados y recibir la atención educativa específica que la Ley de Educación dictamina.

El Déficit de Atención en el caso de los superdotados puede ser entendido como Falta de Atención por parte del sistema educativo, por parte de sus profesores, y, en general, por parte de las administraciones públicas hacia sus necesidades educativas especiales. Estos niños no necesitan medicación para mejorar su atención, necesitan educación especial, y materias que les interesen para mantener su atención focalizada durante las clases, mantener su concentración, aprendiendo y no perdiendo el tiempo durante toda la jornada escolar.

Insisto, si un niño muy inteligente no presta atención, se aburre en las clases y parece estar siempre en su propio mundo, no es déficit de atención, es falta de atención.

Referencias:
  • Subotnik, R., Olszewski-Kubilius, P. & Worrell, FC. (2011). Rethinking Giftedness and Gifted Education: A Proposed Direction Forward Based on Psychological Science.
  • Olszewski-Kubilius, P., Steenbergen-Hu, S. & Calbert, E. (2017). The Direct and Indirect Effects of School‐Based Executive Function Interventions on Children and Adolescents’ Executive Academic, Social‐Emotional, and Behavioral Outcomes: A Systematic Review.
  • Davis JL. Intentionally opening the world of twice exceptionality for culturally diverse learners. Teaching for High Potential. 2024:1-1,16.
  • Cross, T. L., & Olszewski-Kubilius, P. (Eds.). (2020). Conceptual Frameworks for Giftedness and Talent Development: Enduring Theories and Comprehensive Models in Gifted Education.
  • Gallagher, J. J. (1988). National Agenda for Educating Gifted Students: Statement of Priorities. Exceptional Children, 55(2), 107-114. https://doi.org/10.1177/001440298805500202
  • Sanz Chacón, Carmen. (2014). La Maldición de la Inteligencia.
  • Preckel, F., Vock, M. y Olszewski-Kubilius, P. (2024). Giftedness and Talent.
  • De Benito, Yolanda. (1999). ¿Existen los superdotados?.
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