Bebés con Altas Capacidades: Guía de Identificación

Los bebés con altas capacidades muestran señales desde los primeros meses: estado de alerta inusual, desarrollo acelerado del lenguaje y curiosidad excepcional. Esta guía detalla las características más comunes para ayudar a los padres en la identificación temprana, aunque la evaluación formal suele realizarse después de los tres años.

Los estudios realizados para conocer dichas características tienen carácter retroactivo, pues la identificación real no es frecuente antes de los tres años. Según la investigación de Linda Kreger Silverman (2013) publicada en «Giftedness 101», los padres de estos niños con altas capacidades suelen recordar cosas que les llamaban la atención de sus hijos desde edades muy tempranas.

Cómo detectar altas capacidades en recién nacidos: señales desde el nacimiento

Al nacer algunos niños con altas capacidades manifiestan un nivel de alerta diferente, manteniendo contacto visual e incluso girando la cabeza al oír un ruido en la propia sala de maternidad. Algunos padres también afirman que sus hijos empezaron a sonreír muy pronto, incluso en el hospital y otros antes de cumplir un mes. En este sentido, estas observaciones han sido documentadas por Christa Harrison y James Van Haneghan (2011) en su estudio sobre características tempranas en niños superdotados.

También suelen observar su entorno con atención, y pueden volver la cabeza desde muy temprano, por ejemplo, cuando están tomando el pecho, pueden dejarlo para investigar qué produce un ruido. Barbara Louis y Michael Lewis (1992) confirmaron en su investigación «Parental Beliefs About Giftedness in Young Children» que el estado de alerta inusual es una de las características más frecuentes.

Patrones de sueño en bebés superdotados: por qué duermen menos

Otra característica frecuente es la hipersensibilidad a los ruidos, los olores o las texturas de la ropa. Algunas madres manifiestan que su bebé se ponía muy nervioso ya antes de nacer, dando patadas en el vientre cuando el entorno era muy ruidoso y no se calmaba hasta que cesaba la molestia. Kazimierz Dabrowski (1964) desarrolló la teoría de las sobreexcitabilidades, que explica esta intensidad sensorial como parte de este perfil.

Prefieren estar despiertos en lugar de dormidos, manifestando un nivel de actividad más elevado de lo normal. Es como si irse a dormir significara perderse algo de lo que ocurre alrededor. Así lo afirma James T. Webb (2005) en «Misdiagnosis and Dual Diagnoses of Gifted Children and Adults», donde documentó que los patrones de sueño atípicos son comunes en niños con altas capacidades desde la infancia temprana.

Desarrollo temprano del lenguaje en bebés superdotados

Algunos niños con altas capacidades aprenden a hablar muy pronto y otros muy tarde. Algunos bebés dicen su primera palabra con cuatro meses y antes de los dos años ya hablan con claridad, utilizando incluso frases complejas. Otros padres comentan que su bebé tardó bastante en hablar, pero que cuando empezó, lo hacía muy bien. Como si hubiese estado aprendiendo de su entorno y solo se hubiese decidido a hablar cuando lo supiese hacer bien.

En este sentido, la investigación de Nancy M. Robinson (2002) establece que aproximadamente el 75% de los niños superdotados muestran un desarrollo lingüístico precoz, con vocabularios significativamente más amplios que sus compañeros de clase. Asimismo, Lewis Terman en su estudio longitudinal pionero sobre superdotación, ya identificó el desarrollo temprano del lenguaje como uno de los indicadores más fiables de altas capacidades.

Además, algunos son precoces en aprender a andar, pero no es una característica específica de las altas capacidades, porque tiene más relación con el desarrollo psicomotriz y muchos niños con altas capacidades manifiestan clara disincronía entre su desarrollo mental y su desarrollo psicomotriz. Linda Silverman (1997) acuñó el término «disincronía» para describir este desarrollo asimétrico característico en bebes de altas capacidades.

Preguntas existenciales en niños pequeños con altas capacidades

Cuando aprenden a hablar, manifiestan una gran curiosidad y ganas de aprender, preguntando constantemente cómo se llaman las cosas y, un poco mas adelante, entre los dos y tres años, pueden llegar a hacer preguntas que dejan muy sorprendidos a padres y profesores. Preguntas sobre la muerte, sobre las estrellas, qué ocurre con el sol por la noche, de qué está hecha la tierra…

Miraca Gross (2004) documentó en su investigación «Exceptionally Gifted Children» que los niños con altas capacidades formulan preguntas existenciales y abstractas a edades significativamente más tempranas que sus compañeros, mostrando un pensamiento complejo poco habitual a esas edades tan tempranas.

Los bebés con Altas Capacidades en la guardería

Pueden rebelarse con la rutina de la guardería. Cuando los demás están sentados en reunión, pueden llegar a levantarse y no respetar las normas e instrucciones. Prefieren explorar y satisfacer su curiosidad con otras cosas, antes que escuchar pacientemente a la profesora y a sus compañeros con la rutina diaria.

Muchos dicen que sus compañeros de la guardería son demasiado infantiles, porque casi no saben ni hablar y cuando intentan comunicarse con ellos, no reaccionan como ellos esperan. Esta dificultad para relacionarse con iguales puede derivar en situaciones de acoso escolar en etapas posteriores si no se atiende a tiempo. La psicóloga Leta Hollingworth estimaba que los niños con altas capacidades preferían interactuar con niños mayores o adultos debido a la diferencia en sus intereses y nivel de desarrollo cognitivo.

Patrones de juego e imaginación

Se aburren pronto de los juegos repetitivos, pero les encantan los juegos que les permiten desarrollar su imaginación como los bloques o los puzles, desde edades muy tempranas. Con su imaginación también es frecuente que hablen de amigos imaginarios y que desarrollen sus propias historias sin la intervención de nadie más.

Sandra Russ (1993) demostró en su estudio sobre juego y creatividad en niños superdotados que estos muestran patrones de juego más complejos y simbólicos desde edades tempranas, con una mayor tendencia a crear narrativas elaboradas.

Intensidad emocional y frustración

También suelen manifestar baja resistencia a la frustración. Cuando algo no les sale bien, se enfadan y pueden tirar toda la construcción que llevan haciendo un rato y ponerse a llorar desconsolados. Son muy intensos emocionalmente, cuando están alegres se hacen notar y cuando se enfadan también.

Michael Piechowski (1991) confirmó, en su trabajo sobre sobreexcitabilidad emocional en personas superdotadas, que la intensidad emocional es una característica distintiva que se manifiesta desde la primera infancia, con reacciones más profundas y prolongadas que en la población general. Para reafirmar esta idea, el estudio realizado por Helsper, DeShon, Boylan, Galliher y Rubenstein en 2025 y publicado en Behavioral Sciences, señala las reacciones más profundas y prolongadas de esta intensidad en los niños superdotados desde la infancia temprana.

Habilidades académicas tempranas

Algunos bebés con altas capacidades aprenden a leer solos con tres años, y van por la calle señalando continuamente en los carteles las letras o palabras que ya conocen. La mayoría aprende a leer antes que sus compañeros de clase. Además, les encantan los números y pueden aprender muy pronto a contabilizar y numerar objetos, incluso sin señalarlos con los dedos.

No es poco habitual que las niñas con altas capacidades, que representan solo el 35% de los alumnos identificados destaquen también a estas edades tempranas, pero que posteriormente terminen integrándose en el aula presentando comportamientos menos disruptivos, escondiendo sus altas capacidades para no destacar, lo que termina privándolas de la atención educativa que necesitan desde edades tempranas.

Nancy E. Jackson (1992) encontró en su investigación sobre lectura precoz que entre el 30-50% de los niños superdotados aprenden a leer antes de ingresar en la educación formal, frecuentemente de manera autodidacta. En este sentido, Rhona Stainthorp y Diana Hughes (2004) confirmaron posteriormente que la lectura hiperlexica es un indicador significativo de altas capacidades.

Necesidades sociales en bebés superdotados

Suelen ser niños más inquietos y muy demandantes de atención, lo que hace que algunos padres sientan que son agotadores y que su crianza les resulta más difícil. Les gusta estar con las personas mayores, cuyas interacciones les interesan más que las de los niños de su edad, y, si pueden elegir, también prefieren jugar con niños de más edad.

Wendy Roedell (1984) identificó en su estudio «Vulnerabilities of Highly Gifted Children» que los niños superdotados buscan activamente compañeros con su mismo nivel de desarrollo cognitivo, lo que frecuentemente significa interactuar con niños mayores o adultos, algo que no encuentran con sus pares.

También destacan pronto por su excelente memoria. Pueden señalar a los padres la calle por la que tienen que ir, cuando se desvían y ellos se dan cuenta de que cambian el camino habitual, o señalar un coche determinado que conocen por algún miembro de su familia. Ellen Winner (1996) documentó en «Gifted Children: Myths and Realities» que la memoria excepcional, especialmente la memoria de largo plazo, es una de las características cognitivas más consistentes en niños superdotados.

Características frecuentes en bebés de Altas Capacidades

Características bebés altas capacidades 0-3 años

Hemos elaborado una relación con las características más frecuentes en los bebés con altas capacidades (0 a 3 años), basada en las investigaciones de Linda Silverman (2013), Nancy Robinson (2002) y Miraca Gross (2004). No significa que deban manifestarlas todas, pero si destaca en dos o más, puede ser un indicio y los padres deben estar atentos en su desarrollo, para que pueda recibir la atención educativa que necesita.

  • Estado de alerta, ojos muy abiertos casi desde el nacimiento.
  • Avanza más rápido en los hitos del desarrollo.
  • Elevada sensibilidad a los ruidos, olores o tacto.
  • Elevada vigilancia.
  • Extremada curiosidad.
  • Gran capacidad de concentración.
  • Capacidad de mantener la atención de forma prolongada.
  • Habilidades cognitivas avanzadas.
  • Habilidad para resolver problemas.
  • Aprende muy rápido.
  • Apasionado en sus intereses.
  • Intensidad emocional, enfados y alegrías muy intensos.
  • Muy demandante de atención.
  • Inquieto, movido, muy activo.
  • Duerme menos y parece que nunca quiere irse a dormir.
  • Lenguaje temprano.
  • Memoria excelente.
  • Capacidad de observación y perspicacia.
  • Empatía.
  • Prefiere estar solo o en la compañía de adultos.
  • Buen sentido del humor.
  • Vocabulario muy desarrollado.
  • Preguntas existenciales o extrañas para su edad.
  • En la familia existen antecedentes de padres, abuelos, primos o tíos muy inteligentes, aunque nunca hayan tenido una valoración formal.

Cómo identificar Altas Capacidades en el colegio

En los colegios las evaluaciones suelen realizarse a partir de los seis años, a menos que un niño destaque de forma extraordinaria. Pero es importante conocer antes si un niño tiene altas capacidades para decidir algo tan importante como la elección de un centro escolar especializado en altas capacidades, los programas de enriquecimiento de los que disponen e incluso la filosofía del centro en cuanto a los alumnos de altas capacidades.

Según el National Association for Gifted Children (NAGC, 2019), la identificación temprana es crucial para proporcionar el apoyo educativo adecuado y prevenir problemas de adaptación escolar. En este sentido, el estudio llevado a cabo en la Universidad de Leiden por Bijl, Smeets y Bakx en 2025 y publicado en Gifted Education International sobre la identificación de niños superdotados en guarderías y jardines de infancia, confirma que la identificación temprana es crucial para satisfacer las necesidades de desarrollo específicas de estos niños.

Preguntas clave para el centro escolar

Las preguntas que los padres deben hacer al centro son muy claras:

  • ¿Tienen alumnos identificados con altas capacidades, cuántos? Un 10% de los alumnos de cualquier centro escolar tienen altas capacidades intelectuales y deberían estar identificados y atendidos.
  • ¿Tienen programas específicos de enriquecimiento?
  • ¿Los profesores están formados en altas capacidades?
  • ¿Disponen de aula abierta de altas capacidades, o al menos realizan actividades extracurriculares de agrupamiento con otros alumnos con altas capacidades?
  • ¿Facilitan la flexibilización de curso de sus alumnos con altas capacidades?

Si los padres sospechan que su bebé puede tener altas capacidades y en el centro escolar responden que «no», especialmente a la última pregunta, puede ser determinante para que los padres cambien su elección inicial (por cercanía, fama del colegio, recomendaciones de otros padres u otros), ya que la negativa augura problemas en el caso de que las altas capacidades se confirmen. Lo ideal será que la respuesta sea un «Sí» a todas las preguntas anteriores y, si no es así, buscar otra opción.

Situación actual y recomendaciones

Afortunadamente, cada vez existe más sensibilidad entre los centros escolares sobre las necesidades educativas de los niños y bebés con altas capacidades, sin embargo, el fracaso escolar en niños superdotados sigue siendo una realidad preocupante cuando no se identifican a tiempo. La realidad es que tenemos más de 700.000 niños en las aulas sin identificar y la responsabilidad final de su identificación recae en el profesor, el orientador y la dirección del centro escolar.

Steven Pfeiffer (2015) señaló en su informe sobre la identificación de estudiantes superdotados que entre el 70-80% de los niños con altas capacidades no son identificados en el sistema educativo, lo que resulta en una falta de atención a sus necesidades específicas.

Si en el centro no existe preocupación y/o sensibilidad por detectar a los alumnos con altas capacidades, el resultado en la mayor parte de los casos es un duro camino para los padres cuando empiecen los problemas con su hijo. Falta de atención o aburrimiento en clase, comportamientos disruptivos, acoso escolar, fracaso escolar y un montón de problemas que finalmente convierten la alegría de tener un niño con un talento excepcional en una tortura para su familia y, sobre todo, para el propio infante que no entiende lo que le ocurre.

Jean Sunde Peterson y Kristie Speirs Ray (2006) documentaron en su estudio sobre el fracaso escolar en estudiantes superdotados que la falta de identificación y programas adecuados es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de problemas académicos y socioemocionales.

¿Qué hacer si sospechas que tu bebé puede tener Altas Capacidades?

Lo más importante es seguir observando su comportamiento y antes de ingresar en la Educación Infantil, segunda etapa, 3-5 años, pedir asesoramiento de un profesional especializado en altas capacidades. Nicholas Colangelo y sus colaboradores (2004) recomendaron en «A Nation Deceived» la evaluación temprana para facilitar decisiones educativas informadas.

Si quieres recibir atención psicológica para tu hijo/a, no dudes en contactar con nuestra clínica de psicología especializada en altas capacidades y superdotación con más de 20 años de experiencia.

Preguntas frecuentes sobre bebés con Altas Capacidades


Las señales pueden observarse desde el nacimiento, aunque la identificación formal suele realizarse a partir de los tres años. Históricamente, muchos profesionales sostenían que cualquier evaluación temprana carecía de validez, sin tener en cuenta que los padres pueden notar comportamientos excepcionales desde los primeros meses de vida. «Muchas características de la superdotación son evidentes en el primer año de vida, manifestándose en patrones de desarrollo que difieren significativamente de la norma.» (Harrison, C. y Van Haneghan, J., 2011). Como se observa en la práctica clínica, los estudios tienen carácter retroactivo porque los padres recuerdan cosas que les llamaban la atención desde edades muy tempranas.


No, y es una idea equivocada pensar lo contrario. Algunos bebés con altas capacidades aprenden a hablar muy pronto, incluso a los cuatro meses, mientras que otros tardan más pero cuando empiezan lo hacen con gran claridad y complejidad, como si hubiesen estado aprendiendo de su entorno y solo se hubiesen decidido a hablar cuando lo supiesen hacer bien. Ambos patrones son comunes entre los niños más inteligentes. Como indica Nancy Robinson, «El desarrollo del lenguaje en niños superdotados puede seguir caminos muy diversos, con aproximadamente el 75% mostrando desarrollo lingüístico precoz.» (Robinson, N., 2002). Por ello, la ausencia de habla precoz no descarta en absoluto las altas capacidades.


Lo ideal es consultar antes de que tu hijo ingrese en Educación Infantil, entre los tres y cinco años. Es cierto que algunos padres prefieren esperar a que surjan problemas, mientras que otros optan por la identificación temprana, pero la evidencia demuestra que la intervención precoz guarda más relación con mejores resultados académicos y emocionales que con sobreprotección. Si observas varias características excepcionales en tu hijo, un profesional especializado puede orientarte adecuadamente sobre su educación y desarrollo. De esta forma, las familias se anticipan a posibles dificultades de adaptación escolar que podrían haberse evitado con información a tiempo.


Sí, y es una de las características más comentadas por los padres en consulta. Los bebés superdotados tienden a dormir menos horas que otros de su edad y resisten más las rutinas de sueño que intentan establecer sus padres. «Los bebés con altas capacidades manifiestan un nivel de actividad elevado y una aparente resistencia al sueño, como si dormir significara perderse información valiosa del entorno.» (Webb, J.T., 2005). Por esa razón, los padres suelen experimentar niveles más altos de agotamiento físico durante los primeros años, aunque no siempre relacionan esta característica con la inteligencia de su hijo. El patrón tiene más que ver con su curiosidad insaciable y su mayor nivel de actividad cerebral, características que se mantienen incluso durante la noche.


Pregunta directamente si tienen alumnos identificados, programas de enriquecimiento, profesores formados y si facilitan la flexibilización de curso. De esta forma, las familias llegan al momento de elegir centro educativo con información real, y no siguiendo solo las recomendaciones de otros padres o la cercanía al domicilio, sin tener en cuenta si el colegio está realmente preparado. Un centro adecuado debería responder afirmativamente a todas esas cuestiones según las recomendaciones de la Asociación Nacional para Niños Superdotados (NAGC, 2019). Como consecuencia, muchos padres descubren demasiado tarde que el colegio elegido no está preparado y su hijo empieza a mostrar desmotivación o problemas que se habrían evitado.


Aproximadamente el 10% de los alumnos de cualquier centro escolar tienen altas capacidades intelectuales. La evidencia científica ha demostrado que es una característica que se distribuye de manera uniforme en la población y, por lo tanto, todos los colegios deberían contar con protocolos de identificación y atención, no solo algunos centros privilegiados. Además, este porcentaje se mantiene consistente en diversos estudios a lo largo de las décadas, sin variar significativamente entre diferentes países o culturas. Basta con observar las estadísticas internacionales para comprobar que esta proporción se repite una y otra vez, lo que deja claro que en cada aula hay, al menos, dos o tres alumnos con altas capacidades esperando ser identificados.


La lectura precoz es un indicador significativo, pero no el único. A nivel histórico, ha sido considerada uno de los indicadores más fiables de superdotación, llegando a ser el criterio principal en muchos protocolos de identificación durante décadas. «Entre el 30 y el 50% de los niños superdotados aprenden a leer antes de ingresar en la educación formal, frecuentemente de manera autodidacta y sin instrucción explícita.» (Jackson, N.E., 1992). Para muchos bebés que aprenden a leer solos, este logro pasa desapercibido porque los padres no saben que es una habilidad excepcional para su edad, o piensan que todos los niños podrían hacerlo si se les diese la oportunidad. Sin embargo, es importante evaluar otras características junto con un especialista para tener un perfil completo.


Los bebés con altas capacidades son más inquietos y demandantes debido a su curiosidad excepcional, nivel de actividad elevado e intensidad emocional. El concepto de crianza es diferente cuando se trata de estos bebés. Para la mayoría de los padres de bebés típicos, las rutinas funcionan y los periodos de descanso son predecibles, lo que permite recuperar energía. Para los padres de bebés superdotados, la crianza tiene más que ver con estimulación constante, adaptación continua a un ritmo acelerado de desarrollo y gestión de una intensidad emocional que agota. Su necesidad de estar siempre haciendo algo puede hacer que la crianza resulte más exigente, y los padres frecuentemente no encuentran apoyo en grupos de crianza tradicionales donde nadie entiende realmente su situación.

Última actualización: 17 de octubre de 2025
Revisado por: El equipo de psicólogos especializados en altas capacidades de El Mundo del Superdotado.

Referencias

  • Bijl, R. A., Smeets, K., & Bakx, A. W. E. A. (2025). Identification of Young Gifted Children in Childcare and Kindergarten: A Mixed Methods Study. Gifted Education International.
  • Helsper, A., DeShon, L., Boylan, L. E., Galliher, J., & Rubenstein, L. D. (2025). Under Pressure: Gifted Students’ Vulnerabilities, Stressors, and Coping Mechanisms Within a High Achieving High School. Behavioral Sciences, 15(2), 236.
  • Colangelo, N., Assouline, S. G., & Gross, M. U. (2004). A Nation Deceived: How Schools Hold Back America’s Brightest Students. The Connie Belin & Jacqueline N. Blank International Center for Gifted Education and Talent Development.
  • Dabrowski, K. (1964). Positive Disintegration. Little, Brown.
  • Gross, M. U. (2004). Exceptionally Gifted Children. Routledge.
  • Harrison, C., & Van Haneghan, J. P. (2011). The gifted and the shadow of the night: Dabrowski’s overexcitabilities and their correlation to insomnia. Journal for the Education of the Gifted, 34(1), 5-38.
  • Hollingworth, L. S. (1942). Children Above 180 IQ Stanford-Binet: Origin and Development. World Book Company.
  • Jackson, N. E., Donaldson, G., & Mills, J. (1992). Exploring The Reading Of Gifted Children. Roeper Review, 15(1), 63-69.
  • Louis, B., & Lewis, M. (1992). Parental Beliefs About Giftedness in Young Children. Gifted Child Quarterly, 36(1), 27-31.
  • National Association for Gifted Children (NAGC). (2019). Pre-K-Grade 12 Gifted Programming Standards.
  • Peterson, J. S., & Ray, K. E. (2006). Bullying Among the Gifted: The Subjective Experience. Gifted Child Quarterly, 50(3), 252-269.
  • Pfeiffer, S. I. (2015). Gifted Students: Identification and Special Intervention. Essentials of Specific Learning Disability Identification, 299-322.
  • Piechowski, M. M. (1991). Emotional Development and Emotional Giftedness. In N. Colangelo & G. A. Davis (Eds.), Handbook of Gifted Education (pp. 285-306). Allyn & Bacon.
  • Robinson, N. M., Zigler, E., & Gallagher, J. J. (2002). Two Tails of the Normal Curve: Similarities and Differences in the Study of Mental Retardation and Giftedness. American Psychologist, 55(12), 1413-1424.
  • Roedell, W. C. (1984). Vulnerabilities of Highly Gifted Children. Roeper Review, 6(3), 127-130.
  • Russ, S. W. (1993). Affect and Creativity: The Role of Affect and Play in the Creative Process. Lawrence Erlbaum Associates.
  • Silverman, L. K. (1997). The Construct of Asynchronous Development. Peabody Journal of Education, 72(3-4), 36-58.
  • Silverman, L. K. (2013). Giftedness 101. Springer Publishing Company.
  • Stainthorp, R., & Hughes, D. (2004). An Illustrative Case Study of Precocious Reading Ability. Gifted Child Quarterly, 48(2), 107-120.
  • Terman, L. M. (1925). Genetic Studies of Genius: Mental and Physical Traits of a Thousand Gifted Children. Stanford University Press.
  • Webb, J. T., Amend, E. R., Webb, N. E., Goerss, J., Beljan, P., & Olenchak, F. R. (2005). Misdiagnosis and Dual Diagnoses of Gifted Children and Adults. Great Potential Press.
  • Winner, E. (1996). Gifted Children: Myths and Realities. Basic Books.
Llamar Fundación